La Historia de Tolita IV

La Historia de Tolita IV

ACTO TERCERO

 

Tolita acompañada de su madre llega a la Escuela de Ciegos, es internado y a María se le ocurre que conozcan la escuela juntas, ahora se siente tan orgullosa, que arrepentida le dice que la perdone y otra vez le demuestra su cariño de madre. Tolita se conmueve y sonríe.

 

En esa escuela, una maestra descubre su talento artístico y la invita a aprender a tocar el piano, mientras se encuentra en esa escuela, ella acepta con gusto y también aprende con más facilidad que los videntes, a interpretar ‘con alma y corazón’ y su maestra la felicita.

 

Ingresa al Conservatorio Nacional de Música y ahí se titula de maestra de piano; no olvida su primer instrumento, ‘la mandolina’, y decide estudiar cinco años más, para recibirse de ‘guitarrista concertista’. Para seguir estudiando, busca un trabajo y se lo ofrecen en el Sindicato de Trabajadores de la Música, secretaria del señor Porfirio Alvarado Chávez, secretario de Organización y Propaganda. Mientras Tola escribía en la máquina, el señor Alvarado se acercaba para tocarle las manos, ella no aceptaba, él era violinista; le escribió un preludio para guitarra para cortejarla, así la conquistó y un año después se casaron.

 

El señor Alvarado decidió que hicieran una gira por todo el país, para conminar a los gobernadores a construir en colaboración de varios estados, Escuelas de Ciegos y débiles visuales, porque en México existe un gran número. Conformó un dueto Eustolia y Porfirio, y presentaban conciertos Poéticos Musicales, Eustolia tocaba el piano (donde tenían) o la guitarra, mientras Porfirio tocaba el violín y recitaba sus poemas. Viajaron también a la Unión Americana y Canadá, para solicitar libros en Braille, porque en México no había. Estando en Mérida Yucatán, Eustolia dio a luz un niño, que murió a los seis meses de bronconeumonía. Eustolia sufrió mucho y decidió no viajar, si volvía a embarazarse.

 

Eustolia siguió estudiando, quedó embarazada otra vez y le dijo a su esposo, ya no puedo viajar, vamos a quedarnos en la ciudad de México. Así se establecieron en la capital y Porfirio fundó la Primera Organización Nacional de Ciegos, además de recuperar un sitio en el Comité Ejecutivo del Sindicato de Músicos, Mientras Tola en el último mes de su embarazo, presentó su examen profesional de ‘guitarra de concierto’, el 19 de marzo de 1943. Ante cinco sinodales en el Conservatorio Nacional de Música. En un salón, Eustolia sacó del estuche de piel su guitarra, se sentó en la silla que le tenían asignada frente a los sinodales; armó su banquito plegable, puso su pie derecho en él y dijo:

 

– Señores, muchas gracias por darme esta oportunidad y estoy a sus órdenes.

 

Como era la primera alumna ciega que se había titulado de maestra de piano, algunos ya la habían visto en el Conservatorio, pero les llamó la atención de que fuera tan perseverante y siguiera estudiando cinco años más, para convertirse en ‘¡guitarrista concertista!’

 

– En primer lugar la felicitamos los cinco sinodales que la vamos a examinar, por su perseverancia, talento y disciplina. Así que le pediremos cada uno, que interprete una pieza musical clásica, para calificarla. Yo le pido que interprete: “La Catedral”

 

Mientras tocaba con ‘alma y corazón’, la guitarra se le escapaba de las manos, porque dentro de su vientre, pataleaba su criatura, con pena, tuvo que interrumpir más de una vez.

 

–  No se preocupe Eustolia, nos damos cuenta que no vino sola, su bebé se hace presente, no altera su interpretación. Ahora toque “Recuerdos de la alhambra”.

 

–  Sé que la pieza que le pediré es muy difícil, pero usted ha demostrado su dedicación y disciplina, sé que lo puede hacer. Por favor toque el “Concierto de Aranjuez”.

 

–  La felicito Eustolia y le pido que interprete ahora: “El Decamerón negro”.

 

– Soy el último sinodal que la va a examinar, toque por favor “Capricho árabe”.

 

Le informamos señora Eustolia Álvarez Belmonte, que el examen ha concluido, sólo nos resta deliberar y escribir el acta correspondiente, ya puede guardar su instrumento, que por cierto, nos ha dado una cátedra de lo que es esforzarse durante tantos años y no ceder, no siquiera por estar embarazada, su valentía, entusiasmo y capacidad interpretativa, nos quedará como un ejemplo para exigir a las generaciones venideras, que nada es imposible.

 

–  Muchas gracias maestros, son muy generosos y agradezco de todo corazón su comprensión, porque varias veces tuve que interrumpir la pieza, y seguir.

 

–  Por favor, espere afuera del salón, porque tenemos que deliberar y llenar el acta con la calificación final.

 

Dos maestros se acercaron para ayudarla a guardar la guitarra en el estuche y la encaminaron a la puerta. Eustolia estaba muy nerviosa, su criatura en el vientre también. Un compañero de guitarra la esperaba afuera y tomó el estuche, Guillermo Flores Méndez ¿Cómo te fue?… Yo sé que es lo más difícil, presentar el examen de titulación, Te felicito. .

 

–  ¡Señora Eustolia Álvarez Belmonte!

 

–  Sí, aquí estoy.

 

–  Pase por favor al salón.

 

–  Guillermo, por favor te encargo la guitarra.

 

–  Señora Eustolia Álvarez Belmonte, en nombre de mis compañeros le hago saber, que su examen ha sido aprobado ¡por unanimidad! Y además con honores, porque su tenacidad, sensibilidad, disciplina y su capacidad interpretativa es extraordinaria. ¡Muchas Felicidades! Le entrego el acta de su examen profesional.

Publicado el 17 de junio, 2017 | Por | Sin Comentarios | En la categoría Literatura | Con las siguientes etiquetas

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