Historia de Tolita III

Historia de Tolita III

 

Una mañana, se escucha una banda musical en Ojocaliente, la gente sale, ve pasar carruajes y caballos por el empedrado, los pobladores gritan vítores. Santos le dice a Doña María que toda esa fiesta, es porque llega el Gobernador, y que la familia Álvarez Belmonte está invitada por el presidente Municipal, porque Tolita va a tocar la mandolina. (María atónita).

 

– Y… ¿desde cuándo mi hija toca la mandolina?

– Desde que el sacerdote le dio clases, ¡aprendió muy pronto!

– Me adelanto con Tolita. En la presidencia los esperamos, para escuchar a su hija tocar para el gobernador.

 

Salen Santos y Tolita, que caminan juntas de la casa de la calle de González Ortega N° 5, a dos cuadras del Palacio Municipal por el empedrado, Tolita esboza una amplia sonrisa, porque llevaba puesto su vestido, zapatos nuevos, y un peinado especial que le había hecho con mucho cariño Santitos, como Tolita le decía, con trenzas de cuatro gajos, adornadas con moños de seda que hacían juego con su vestido. Y como le dijo Santos.

 

– Tolita, quedaste ¡como muñeca!

– Hay Santitos, no exageres, sólo me veo distinta por la ropa y zapatos nuevos.

– Discúlpame Tolita que te contradiga, no sólo es por la ropa y zapatos nuevos, sino que tu sonrisa es lo que te hace ver diferente, como se ven las muñecas.

– Y ¿cómo se ven las muñecas?

– ¡Felices!

 

Tolita sonríe con más expresividad.

¿Estas segura Santitos?

-Tan segura de que me llamo: María del Refugio Santos Guardado de la Concha.

-¿Te llamas María del Refugio?

-Si niña, pero el tercer nombre que me pusieron, es con el que me acostumbré desde chiquita que me llamaran, ni María, ni Refugio, porque me dirían Cuca.

-Y entonces te apellidas ¿Guardado de la Concha?

-Sí Tolita, y en la escuela se burlaban de mi nombre.

-Yo nunca me burlaría de tu nombre. Además te quiero mucho, porque como dice el padre, tú fuiste mi ‘buena samaritana’.

-Y eso ¿qué quiere decir Tolita?

-Que tú me salvaste de estar encerrada y tuviste la buena voluntad de llevarme a la iglesia a estudiar el catecismo, por eso ahora soy muy feliz, porque la música y tú, me salvaron.

 

Los ojos de Santos se humedecen, y mientras siguen caminando, le brotan lágrimas que ruedan por sus mejillas, y las enjuga con su pañuelo.

 

-Santitos, ¿por qué te quedaste callada?

-Ay Tolita, es que me acordé de cuando iba a la escuela.

-¡Ánimo Santitos! Que no quiero que estés triste, ahora que vengo ¡estrenando todo! Y si dices que parezco una muñeca, no quiero que se me borre la sonrisa, porque ahora, que toque la mandolina, le voy a poner ¡toda mi alma y corazón!

 

Llegan por fin al Palacio Municipal, la gente rodea el edificio, pero dejan un pasillo libre, por el que pasan Santos y Tolita, ante la mirada e incredulidad de los pobladores, que sonríen mientras las dos pasan hasta la puerta principal, saludan con vítores a Tolita, agradece la niña feliz, y entran las dos al Palacio Municipal.

 

La banda de música sigue tocando, ahora La Marcha Zacatecas y se colocan en el jardín frente al Palacio Municipal.

 

El señor presidente de Ojocaliente, espera al gobernador en la puerta del Palacio Municipal, les indica el camino a su oficina, les da la más cordial bienvenida y les dice:

 

– Señor Gobernador de Zacatecas, miembros del gobierno que lo acompañan, sean ustedes ¡Bienvenidos a este honorable pueblo de Ojocaliente, Zacatecas!

 

(Entran a un salón donde están acomodadas las sillas en medio círculo, al frente una pequeña silla y todos se miran intrigados).

 

Es un honor recibir a tan distinguidas personalidades, les hemos preparado una grata sorpresa. Nuestra representante más pequeña y ¡la más grande!… ¡Con ustedes!… ¡Tolita!… (Entra Santos con Tolita de la mano, la ayuda a sentarse en su lugar y le entrega la mandolina.

 

El sacerdote se acerca a tolita y le da instrucciones. – Ahora sí Tolita, por favor interpreta “La Sonatina” de Ludwig van Beethoven. Tolita toca, con una gran capacidad interpretativa, “con el alma y corazón”.

 

Al terminar el Señor Gobernador se levanta de su asiento y aplaude efusivamente. (Todos lo imitan).

 

– El gobierno de Zacatecas premia a esta niña ¡por su talento y dedicación! Recibirá una beca para que estudie en México, en Escuela Especializada y después en el Conservatorio Nacional de Música, para que siga estudiando y desarrollando su talento musical. Porque será el orgullo de nuestro estado de Zacatecas y estoy seguro, y ustedes también, de que la veremos ¡triunfar!

 

Tolita brinca de gusto, Santos se acerca y le detiene la mandolina. Todos los presentes gritan vítores al Gobernador, por demostrar que reconoció el talento de la pequeña niña Tolita, con escasos 6 años de edad. ¡Todos aplauden y le echan una porra a Tolita!

 

¡A la bío, a la báu, a la bim bom bá, Tolita, Tolita, Ra ra rá!

Publicado el 25 de mayo, 2017 | Por | Sin Comentarios | En la categoría Literatura | Con las siguientes etiquetas Etiquetas:

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