“LA VOZ HUMANA” DE JEAN COCTEAU, DIRIGE ANTONIO CASTRO

“LA VOZ HUMANA” DE JEAN COCTEAU,

DIRIGE ANTONIO CASTRO

Por: Anaraceli Alvarado

 

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“El amor es: el dolor de vivir lejos del ser amado” Anónimo

 

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“Es muy difícil hacer bella la felicidad. Una felicidad que sólo es ausencia de desdicha, es cosa fea” Jean Cocteau

 

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-“¿Qué es verdad? ¿Qué es mentira? La verdad en el arte dramático es siempre esquiva. Uno nunca la encuentra del todo, pero su búsqueda llega a ser compulsiva. Claramente, es la búsqueda lo que motiva el empeño. Tu tarea es la búsqueda”.

 

“De vez en cuando, te tropiezas con la verdad en la oscuridad, chocando con ella o capturando una imagen fugaz o una forma que parece tener relación con la verdad, muy frecuentemente sin que te hayas dado cuenta de ello. Pero la auténtica verdad es que en el arte dramático no hay tal cosa como una verdad única. Hay muchas. Y cada una de ellas se enfrenta a la otra, se alejan, se reflejan entre sí, se ignoran, se burlan la una de la otra, son ciegas a su mera existencia”.- Harold Pinter.

 

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“Un vaso medio vacío de vino es también uno medio lleno, pero una mentira a medias, de ningún modo es una media verdad”

Jean Cocteau

 

Jean Cocteau es uno de los artistas más multidisciplinarios del siglo XX. Fue director de cine, poeta, novelista, pintor, dramaturgo, escenógrafo y actor. Jean Cocteau escribió este texto en 1930, creó un personaje femenino marginado, (como lo eran las mujeres de la época). Antonio Castro lo adaptó a la época actual, sometido a una soledad convenida, supuestamente porque sólo son amantes, la mujer dedica su vida para compartirla con su amado, cada quien en su casa, pero que salen juntos con frecuencia y se reúnen para convivir fuera.

 

Este texto nos permite entrar a la intimidad de la mujer, magníficamente representada, “crea situaciones dramáticas a partir de conversaciones cotidianas, que para nosotros ponen en evidencia la existencia y relación humana de una manera única”.

 

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“El manantial desaprueba casi siempre el itinerario del río”

Jean Cocteau

 

Karina Gidi, bajo la excelsa dirección de Antonio Castro, un binomio de creadores que con oficio, disciplina, entendimiento, asimilación del yo interno de su personaje, con natural interpretación, respeto e histrionismo, conformaron el ideal de una puesta en escena.

 

En este caso por tratarse de un monólogo, en el que desde el momento en que ‘la mujer’, habla a través de un celular o móvil (como lo llaman en Europa), la situación dramática instaura un segundo sujeto, se concreta en una interacción dialogal.

 

Por otra parte, desde el punto de vista dramático, la inaudibilidad de lo que dice el interlocutor del otro lado de la línea telefónica, suele tener ‘n’ número de interpretaciones, porque cada espectador lo interpretará diferente, porque el diálogo lo hará en el interior de su mente, con el bagaje y experiencia que cada uno de ellos tiene de la vida amorosa.

 

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“El tacto consiste en saber hasta dónde se puede llegar demasiado lejos”

Jean Cocteau

 

Ingrid SAC, a cargo de la creación de la escenografía, luminotecnia y vestuario, logra con un color neutro en el entorno de la habitación, hacer destacar la actuación de la actriz que porta la mayor parte del tiempo, piyama color neutro también y bata femenina de color bermellón, que hace resaltar la belleza natural de la actriz Karina Gidi.

 

En cuanto a la luminotecnia, logra atmósferas diferentes durante el desarrollo de la historia y en el final inesperado, logra abrir la puerta de la habitación, arrancarla de tajo, marcando un cambio de actitud frente a la vida, perfectamente maquillada, peinada, vestida elegantemente, para transgredir la pared que la había encerrado durante el relato, enfrentarse a una nueva vida que la luz le marcaba y prescindiendo del hombre que la había defraudado tanto tiempo, haciéndole creer que la amaba tanto, que le hizo la promesa de no dejarla sola nunca.

 

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“Soledad es amor y no tener a quien decir las palabras del amor”

Rodolfo Usigli

 

Karina Gidi, logra mantener al público atento a las vicisitudes que le acontecen, transmitiendo en cada momento los cambios de emoción y sentimientos que la embargan. Primero a través de un monólogo del ‘yo integrado´, vulnerado por dudas y miedos que por los últimos acontecimientos, ha notado un cambio en la relación con su amado.

 

A partir de que habla por su celular, el personaje femenino dirige su discurso y su intención de no aceptar el rompimiento que le anuncian, ella al principio no demuestra a su interlocutor que le duele, sino que permanece segura de sí misma, para que él no se percate de su sufrimiento, porque no sólo la está vulnerando en su amor propio, sino que vulnera su ámbito existencial. Sin embargo, ella se niega a aceptar su nueva condición de abandonada y termina por aceptar, no sin antes quedarse con una prenda y pedirle se lleve a su mascota.  

 

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Lo más difícil en una relación amorosa, es terminar con ella, pero lo más difícil para una mujer, es aceptar ser la abandonada.

 

Pero los tiempos cambian, la condición de las mujeres es distinta, así que este personaje no se deja amilanar, sino que en lugar de ahogarse en sus lágrimas y deprimirse como lo hacían las mujeres de la época en que el dramaturgo francés la escribió ¡era el fin de su vida!

 

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Las mujeres de este tiempo, como lo es el personaje femenino, decide armarse de valor, para no dejarse hundir en la depresión, sino sacar la casta, reconocer que se ha terminado una etapa amorosa en su vida, brindar por el cambio en su nueva existencia, salir al mundo a vivir otra etapa, llena de ilusiones, después de haber aprendido la lección de la experiencia amorosa, salir al mundo nuevamente, vivir con nuevos bríos, con nuevas herramientas y seguir creciendo.

 

Karina Gidi ofrece al público una cátedra de histrionismo, usa el miedo en dos planos, el miedo como motor actoral y el miedo que manifiesta su personaje de ser abandonada.

 

El primero porque en su desempeño de actriz solitaria en un escenario, es una gran responsabilidad, y el segundo, por su condición de mujer enamorada, en el rol que como fémina le toca desempeñar.

 

Ella siempre está dispuesta a recibirlo, ella no puede llevar la iniciativa porque el hombre es el que llama, ella espera; él la visita, ella lo recibe; él la invita, ella está dispuesta y así “n” número de iniciativas de su amado, ella como su amante, ¡siempre está dispuesta y espera! 

 

Es admirable la capacidad creativa del dramaturgo, Jean Cocteau  creó en esta obra un náufrago, que mantiene en escena el suficiente tiempo para que no naufrague el interés del público, y ¡lo logra!

 

Hay quien dice que “el monólogo es el arte del cuerpo en carne viva”, Karina Gidi con su interpretación y bajo la dirección excelsa de Antonio Castro, cumplieron con creces las expectativas del autor, porque lograron el tono, ritmo y la verosimilitud que se requería para este montaje tan difícil y al mismo tiempo tan entrañable. Se presenta en el Foro Shakespeare, viernes, sábados y domingos. ¡Felicidades!

 

Publicado el 3 de septiembre, 2013 | Por | Sin Comentarios | En la categoría Difusion Publicaciones Recientes Teatro | Con las siguientes etiquetas

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