42 Aniversario del Centro de Arte Dramático A. C. de Héctor Azar CADAC

42 Aniversario del Centro de Arte Dramático A. C. de Héctor Azar CADAC

Por: Anaraceli Alvarado

 

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El Centro de Arte Dramático A. C., CADAC, es una asociación civil sin fines de lucro, institución independiente, se dedica a la enseñanza, difusión del arte teatral en diversas manifestaciones: actuación, creación dramática, dirección escénica, didáctica del teatro, historia del teatro, investigación teatral, cursos especiales de otras expresiones artísticas y culturales.

 

Una antigua casona en el centro de Coyoacán, de la Ciudad de México característico por su rica vida cultural,   fue remodelada y transformada en un espléndido lugar para asentar un taller teatral. Todo surgió de la necesidad de abrir un espacio independiente para la libre creación y experimentación teatral.

 

El Maestro Héctor Azar, fundó CADAC en 1975, al 2017 han transcurrido 42 años y por su labor frente al teatro estudiantil de la Universidad Nacional Autónoma de México-UNAM y del Departamento de Teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes.

 

Así, el Centro de Arte Dramático A. C., CADAC, sentó sus bases en las experiencias cosechadas de la organización de Teatro en Coapa, la Compañía de Teatro Universitario, el Centro Universitario de Teatro CUT, el Teatro Trashumante y la Compañía Nacional de Teatro del INBA, en fin, del trabajo de más de veinte años de carrera teatral de su fundador, maestro Héctor Azar.

 

“Magia y sortilegio. Telones y palabras. La verdad de las mentiras. Las palabras escritas y las pronunciadas. Para Héctor Azar, el teatro siempre fue la primera causa y la última consecuencia”

 

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CADAC: “El placer de hacer teatro”. 

 

En más de cuatro décadas de actividades ininterrumpidas CADAC se ha constituido como un espacio abierto a todo aquél que se interese por el arte teatral. Ofrece opciones para personas de cualquier profesión, edad o nivel académico a través de dos posibilidades que el teatro propone:

 

“El teatro al servicio de la persona”: para niños, adolescentes y todo aquel que desee acercarse al conocimiento teórico – práctico del teatro. En este caso la práctica teatral se hace para aprovechar técnicamente los recursos formativos de la personalidad -capacidades psicoterapéuticas- que el teatro contiene como medio integrador del ser humano en sus diferentes edades: infancia, adolescencia, juventud y edad adulta.

 

“La persona al servicio del teatro”: para estudiantes y profesionales del teatro. El ejercicio teatral entendido y practicado como una elevada responsabilidad profesional.

 

“Pienso en el teatro como en la ocasión magnífica de comunicarme con mis semejantes. Por medio del teatro me interno en las cosas de la vida y pretendo, también con los recursos que el teatro me concede, interesarme en ellas e interesar a los demás. La existencia me resulta más digna de ser vivida”

Héctor Azar

 

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“Héctor Azar la pasó encima, detrás, enfrente y alrededor de un escenario (y aquí se aplica con la mayor justeza el singular: para un hombre como él, todos los escenarios son uno solo: el escenario, el mundo). Y en el escenario del mundo que le tocó vivir, en este México que conoció, retrató y reflejó en sus obras y montajes, Héctor Azar se distinguió además por su vocación de maestro, guía y orientador de los jóvenes que amaban en el teatro. Y para los que tuvieron la fortuna de conocerlo más de cerca, para sus amigos y familia, Héctor Azar era magnánimo con su tiempo, con esos instantes que parecía que no iban a terminar nunca, cuando se trataba de disfrutar la vida, y que gozaba al máximo, con avidez inagotable, con alegría, humor, desparpajo y bonhomía. Todo esto y más queda patente en Héctor Azar. El inventor de magias, volumen hermosamente editado por la Academia Nacional de Historia y Geografía —fundada en 1925 y que hoy es auspiciada por la UNAM—, que incluye textos de catorce autores, más de 30 fotografías y un inédito del propio Azar”.

 

“Durante gran parte de su vida, Héctor Azar fue impulsor y creador de instituciones públicas del Estado, y como tal, estuvo sometido a los vaivenes políticos, a los caprichos personales y a las urgencias coyunturales”.

 

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“Cansado de todo eso, atendió a la opinión de Ángel María Garibay y Rosario Castellanos, quienes le dijeron que nunca sería un artista cabal, pleno, si no se liberaba del cordón umbilical de papá gobierno y mamá universidad”.

 

“Desde entonces, el CADAC ha enfrentado retos y amenazas, y gracias al apoyo de la comunidad cultural se han podido revertir los momentos críticos y sigue más vivo y necesario que nunca”.

 

Escribe Carlos Azar: “Desde su base, el CADAC ha cubierto una carencia del Estado mexicano: atender la formación de niños y adolescentes a partir del arte, no para que se conviertan en actores inmediatos y fugaces, sino para que por medio del teatro, alcancen un mejor desarrollo”.

 

Y profundiza: “No obstante, además de esta idea sustentada en la señal El teatro al servicio de la persona, el CADAC no olvida que nació como un espacio para la experimentación teatral, porque su fundador estaba convencido de que un país, cuyas experiencias teatrales se limitan a lo que sucede arriba del escenario, sin poner énfasis en la educación y en la búsqueda de nuevas formas, está limitado”.

 

“El CADAC está vigente, ofreciendo talleres y cursos a niños, adolescentes, trabajadores, estudiantes, amas de casa. En sus 42 años de vida, por sus aulas y escenarios han pasado cerca de 20 mil alumnos. “En la magnitud cósmica, la vida de un ser humano es apenas un instante”

Héctor Azar

 

“El teatro es el arte del instante que permanece”

Héctor Azar

 

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Para terminar, en el último texto escrito por él, “El hombre incómodo”, armado en forma de fragmentario, Héctor Azar acomete con humor inclemente y en forma libérrima la desgraciada existencia de Grazziano Calabronazzo, quien estaría llamado a convertirse en un nuevo arquetipo escénico, el del hombre del siglo XXI, que se hunde en consideraciones cartesianas del tipo, “Reflexionar es comenzar a morir”.

 

“Asombrosamente, Azar ya entreveía el carácter truncado, nihilista, neurótico y simultáneo de nuestra época, la era de la globalización y las redes digitales, la época del ultraindividualismo y la banalidad, donde ser humano y mostrar algún rasgo diferente al de consumir y conformarse, es considerado incómodo. No podía ser de otra forma: sólo Héctor Azar, hombre eterno del instante escénico, podría haber previsto el advenimiento del interminable vacío instantáneo”.

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Varios autores, Héctor Azar. El inventor de magias, Academia Nacional de Historia y Geografía, México, 2012, 162 pp.  

  

Publicado el 26 de febrero, 2017 | Por | Sin Comentarios | En la categoría Difusion Publicaciones Recientes Teatro Teatro contemporáneo | Con las siguientes etiquetas Etiquetas:

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