AUTOR, DIRECTOR E INTÉRPRETE DE “SOLOS”, WADJI WOUAWAD

AUTOR, DIRECTOR E INTÉRPRETE DE “SOLOS”, WADJI WOUAWAD

Por: Anaraceli Alvarado

 

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“SOLOS”es un monólogo en el que explora lo que podría haber sido su vida a partir de un ‘alter ego’, Herwan, libanés exiliado en Quebec, que prepara una tesis sobre esa figura tutelar llamada Robert Lepage, titulada: “Sociología del Imaginario” tratando de resolver interrogantes como: ¿Quiénes somos? ¿Quiénes quisiéramos ser? Lucha en el escenario, con todas sus voces interiores. Su propia vida lo ha llevado a una crisis existencial. De nuevo, el libro y la obra le permiten remover las aguas turbias de sus orígenes, reconciliarse con una redención casi imposible e indagar en la naturaleza del mal más absoluto.

 

En un ‘soliloquio’ en el que expresa fielmente los pensamientos de su personaje, en situación de ‘soledad dramática’, discurso de un solo locutor, un monólogo en el que se interpreta a sí mismo. Conlleva sus dudas, reclamos, contradicciones, dilemas, temores, arrepentimientos, insatisfacciones,  turbulencias internas que permiten la acción dramática.

  

 

“Hay que ser solidarios para que el poder no frene la potencia del arte” 

Wadji Wouawad

                                                     

 

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Wadji Wouawad, reivindica el poder del arte y de la palabra en el teatro, único lugar donde no se utiliza para persuadir, porque como él lo ha dicho: “Este es el laboratorio en el que he metido la vida, el del exilio, la guerra, las lenguas que no son tuyas. Porque el exilio ha sido un lugar de sufrimiento atroz, pero también paradójico. Me rompió en dos y al mismo tiempo me salvó la vida”.

 

El dramaturgo nació hace 46 años en una comunidad cristiana maronita del Líbano, se exilió en Francia y desembarcó en Quebec, antes de regresar a Europa convertido en dramaturgo de éxito. Él dice que es de infancia libanesa, forma de pensar francesa y quebequense en su teatro. Sus raíces y motivaciones, ofrecen una resistencia amorosa a la violencia.

 

El gobierno francés le otorgó en 2002, la “Orden de Caballero de las Artes y las Letras”, por el conjunto de su obra y del 2000 al 2004, dirigió el Teatro de “Quat’sous” en Montreal.

 

En su conferencia del 19 de noviembre en el auditorio del MUAC de la UNAM, conversó también con Karina Gidi actriz de su obra teatral “Incendios”, y con Diego Rabasa, editor que en 2002 un grupo de cuatro jóvenes veinteañeros, fundó “Editorial Sexto Piso”, que le edito: “Teatro, memoria y resistencia”, que habla de la creación teatral se alimenta de la memoria del mundo, y la historia personal de los individuos, que cobra vida en los escenarios, integrándose en dimensiones sociales y familiares.

 

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Wadji Wouawad, asiduo lector de los griegos, declara que le fascinó el carácter falible de los héroes griegos o el problema de la desmesura. Sófocles no deja de repetir que no hay que ser presuntuoso, porque nadie está a salvo de cometer lo inimaginable. Para los griegos, la inmortalidad no consistía en la descendencia, sino en hacer algo extraordinario por el bien de la ‘polis’, para que su memoria fuera recordada para siempre.

 

Para los griegos el idiota era el que no se preocupaba de los asuntos públicos y solo pensaba en sí mismo. Igual que esa gente que hoy dice que no le interesa la política y lo único que hacen es encerrarse en sus casas.

 

Por eso mostró su solidaridad con el pueblo mexicano y antes de iniciar la función en el “Teatro de la Ciudad Esperanza Iris”, apareció en el escenario, se colocó en proscenio con una veladora encendida en las manos, e inició el conteo: uno, dos, tres y el público entendió la señal, para corear junto con él: cuatro, cinco hasta cuarenta y tres, ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos de regreso!

 

El actor se encontró en el escenario abandonado, al grado cero del teatro, como es el título de su texto dramático, “SEULS” = “SÓLO” frente a un abismo de mil cabezas, los espectadores, como un náufrago, y he ahí la capacidad del autor, director y actor, mantener el naufragio en la escena, el tiempo suficiente para captar y mantener la atención e interés del ‘respetable público’. Y Wadji Wouawad lo logró con creces.

 

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Sin duda Wadji Wouawad, con gran capacidad creativa e histriónica, logró una proeza pocas veces vista, se auto dirigió sin llegar a ‘engolosinarse’ con su obra, porque supo ‘poner en escena’ un texto tan poderoso y al mismo tiempo, recreó a su ‘alter ego’ con multimedia, lo cual le permitió desdoblarse de una manera precisa y sobre todo mágica, aprovechando la ventana como puerta de escape y al mismo tiempo, ventana para dimensionar otro espacio.

 

Además recreó una tormenta de nieve, con todo lo que implica, otorgando la concesión de que el frío, también contribuye a que la soledad sea más cruel todavía. Al final los muros se desdoblan como un abanico, de paredes transparentes, que el personaje utiliza para pintar de colores, como lo hacía constantemente de niño en el Líbano, y que por el destierro no pudo conservar ninguno de sus dibujos.

 

Sin duda este hombre, es un artista escénico lleno de energía, con una capacidad creativa fuera de serie: dramaturgo, director escénico, histriónico, pintor, poeta, intérprete de su propia partitura, en este caso tan potente, al estilo de los solos de ‘cello’ de Bach, porque supo darle el tono, ‘time’, el uso de su voz, dicción, sentido a los subtextos, magnífica expresión corporal y facial, trazo escénico, secuencia, excelente uso de los elementos escenográficos y del ‘atrezzo’, además de la energía corporal y capacidad histriónica, en toda la extensión de la palabra. Sin duda es “Un claro ejemplo de que ‘el monólogo’ es el arte del cuerpo en carne viva”.

Publicado el 26 de noviembre, 2014 | Por | Sin Comentarios | En la categoría Difusion Publicaciones Recientes Teatro Teatro contemporáneo | Con las siguientes etiquetas Etiquetas: , ,

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