“Carne y Arena” (Virtualmente presente, físicamente invisible).

“Carne y Arena” (Virtualmente presente, físicamente invisible).

Por: Anaraceli Alvarado

 

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La exhibición de realidad virtual, “Carne y Arena. Virtualmente presente, físicamente invisible”, creada por Alejandro G. Iñárritu, fue vista por el público, en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco. Este miércoles 27 se llevó a cabo un acto de cierre, en el que participaron: el Secretario de Cultura de la Ciudad de México, el Coordinador de Difusión Cultural de la UNAM y el Director del CCU Tlatelolco.

 

Además se presentó la obra de teatro “Misa fronteriza”, de Luis Humberto Crosthwaite, en el Foro ‘La Morada de la UVA’, a un costado del CCUT.

 

Luego de más de nueves meses de exhibición en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCUT) —gracias a la colaboración entre la Universidad Nacional Autónoma de México. El Gobierno de la Ciudad de México, (a través de la Secretaría de Cultura y del Fondo Mixto de Promoción Turística) y Cinépolis—, cerró al público la instalación “Carne y Arena” (Virtualmente presente, físicamente invisible), del cineasta Alejandro G. Iñárritu.

 

El montaje fue clausurado la noche del miércoles 27 de junio por Eduardo Vázquez Martín, Secretario de Cultura de la Ciudad de México; Jorge Volpi, Coordinador de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México, y Ricardo Raphael, Director General del Centro Cultural Universitario Tlatelolco.

 

Con fotografía del mexicano Emmanuel Lubezki, “Carne y Arena” rompió con el paradigma del cine, como fenómeno colectivo y lo transformó, en una experiencia individual e inmersiva, para generar en el público empatía, sobre la situación que enfrentan los migrantes indocumentados, que cruzan todos los días la frontera entre México y Estados Unidos.

 

“Estamos ante una obra que dialoga con su tiempo, como pocas intervenciones artísticas lo logran, por su utilización de nuevas tecnologías que implican, una nueva visión de las artes audiovisuales, una nueva forma de expresión, que pone el acento en un tema central de nuestro tiempo: la migración y los exilios, los cuales han estado en toda la historia de la sociedad mexicana; somos hijos de la migración y el exilio, pero lo que está pasando en los últimos tiempos habla de una crisis ética, política y económica”, destacó Eduardo Vázquez en el acto de clausura de la muestra.

 

Hoy, añadió, se está de acuerdo con que dinero y mercancías deben moverse, pero no todos los seres humanos, está amenazada la libre movilidad por el planeta y las grandes naciones son en buena parte responsables de la violencia, la desigualdad y la guerra.

 

“Quiero pensar que, sin embargo, hay esperanza, que se abren otras fronteras. Nuestro país debe definir cómo se va a relacionar con esas circunstancias de la historia. La Constitución de la CDMX la define como ciudad refugio y debemos trabajar en las políticas que hagan eso efectivo, además hacer de nuestro país el refugio que ha sido ya para muchos pueblos del mundo; nuestra experiencia como país nos demuestra que somos más ricos, más fuertes, más capaces, más cultos cuando somos más generosos. México debe decir al mundo que cuando un país abre sus fronteras, se enriquece de manera general”, concluyó Eduardo Vázquez.

 

Asimismo, el Secretario de Cultura capitalino dio lectura a un mensaje del cineasta Alejandro G. Iñárritu, en el que éste expone: “Los migrantes son un síntoma global de la decadencia de un sistema rapaz y mono cultural que cubre el planeta entero llamado Capitalismo desregulado. Los migrantes son sus víctimas e irritan al mundo porque exponen la enfermedad de un sistema que no regula las necesidades humanas, sino las necesidades del dinero y la de los mercados”.

 

Cuando ocho personas en el mundo poseen 50 por ciento de la riqueza mundial, añade el creador en su texto, “¿cómo es posible que el imperio más rico del planeta, así como los países europeos con mayores recursos, se volteen a culpar a los más pobres, a los más necesitados?”.

 

Por su parte, Jorge Volpi aseguró que “la migración se está convirtiendo en uno de los grandes desafíos de hoy, pues se convierte a los más débiles en un enemigo. El cambio de narrativa es también un cambio de ética donde lo bueno se convierte en malo y hoy es negativo ayudar a un migrante. Es un cambio de discurso y de ética que debemos denunciar constantemente”.

 

Luego de apuntar que México también da un trato negativo a los migrantes centroamericanos, Volpi sostuvo que Carne y Arena “no podía ser más actual: la situación cuando concluye la muestra es peor de la que existía cuando se inauguró. Alejandro ha sido un visionario en ese sentido, no sólo en lo tecnológico y artístico, sino en demostrar que el arte puede ser un instrumento de transformación y no sólo de denuncia”.

 

Finalmente, Ricardo Raphael recordó que hace unos días la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos ratificó una decisión contraria a los migrantes. “Esto nos dice que no solamente es Trump quien impulsa este discurso, sino que encuentra asidero en otras instituciones. Esto merece una reflexión sobre el mundo actual y el que viene”.

 

En México, agregó, también se han separado a niños de sus familias, por lo que hay una necesidad de definición de nuestro país sobre estos temas. “En este sentido, esta instalación promueve la empatía y permite acercar y darnos cuenta de la barbaridad que implican estos discursos discriminatorios. Es una obra que se merece continuar, ya que nos ha hecho reflexionar y resistir desde el arte a ese discurso discriminatorio”.

 

Al término del acto de clausura, se presentó la obra de teatro Misa fronteriza, de Luis Humberto Crosthwaite, bajo la dirección de Marco Guagnelli. Ambas actividades se llevaron a cabo en el Foro La Morada de la Unidad de Vinculación Artística (UVA) del Centro Cultural Universitario Tlatelolco (Ricardo Flores Magón 1, Nonoalco-Tlatelolco).

 

La obra desarrollada en la frontera norte de México establece vínculos entre el acto religioso y el profano para construir un espacio que complementa la visión de Crosthwaite. La pieza escénica propicia la convivencia de deportados de Estados Unidos, quienes de manera testimonial comparten con el público su historia.

 

Carne y Arena (Virtualmente presente, físicamente invisible) es un proyecto realizado por Alejandro G. Iñárritu tras cuatro años de múltiples entrevistas con migrantes y un arduo trabajo de digitalización. Explora la actual crisis que la humanidad atraviesa con el fenómeno migratorio. En seis minutos y medio, después de permanecer en una “hielera” similar a las que se utilizan en centros de detención de migrantes en la frontera norte, el visitante realiza una experiencia inmersiva, caminando solo y descalzo en 200 metros cuadrados de arena del desierto. En cuestión de segundos es trasladado a la frontera a través de la realidad virtual.

 

Esta pieza artística, única en su género, surgió como un trabajo periodístico y luego documental, para finalmente transformarse en una experiencia ultra sensorial sin precedentes. Alejandro G. Iñárritu —director de películas como Amores perros, Babel, Birdman y Biutiful— considera que no hay mejor forma de ser empáticos con esta situación más que viviendo un fragmento de ella a nivel no solo intelectual, sino sensorial.

 

En esta producción de Mary Parent Entertainment, ILMxLAB de Lucasfilm, Fondazione Prada y Emerson Collective participaron migrantes de México y Centroamérica que decidieron compartir su historia, ser digitalizados y convertidos en los actores virtuales de la experiencia.

 

Carne y Arena (Virtualmente presente, físicamente invisible) fue presentada primero en el Festival de Cannes (se trata del primer proyecto de realidad virtual incluido en la selección oficial de dicha muestra), en el Museo LACMA en la Ciudad de Los Ángeles, así como en la Fundación Prada, en Milán. En 2017, Alejandro G. Iñárritu recibió un Oscar de honor de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos, por este trabajo.

 

La cartelera de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México está disponible en: http://www.cultura.cdmx.gob.mx, y en el sitio http://www.cartelera.cdmx.gob.mx/; en redes sociales @CulturaCDMX.

  

 

MENSAJE.- Nadie deja su hogar, su familia, su patria, su idioma, su pasado, sus derechos o su propia identidad, si no existe una razón muy grande para hacerlo. Y menos aún alguien arriesga su vida y la de sus hijos, a menos que la muerte, o algo muy cercano a ella, nos obligue a escapar de donde nacimos.

 

Los migrantes son un síntoma global de la decadencia de un sistema rapaz y mono cultural que cubre el planeta entero llamado Capitalismo desregulado. Los migrantes son sus víctimas e irritan al mundo porque exponen la enfermedad de un sistema que no regula las necesidades humanas, sino las necesidades del dinero y la de los mercados.

 

Cuando 8 personas en el mundo poseen el 50% de la riqueza mundial, ¿cómo es posible que el imperio más rico del planeta, así como los países Europeos con mayores recursos, se volteen a culpar a los más pobres, a los más necesitados?

 

Cuando el nefasto líder norteamericano y sus discípulos -al igual que los Nazis lo hicieran a los judíos en 1933 en Polonia-, separa a los niños de sus padres para encerrarlos en jaulas y nombra a estas frágiles y desesperadas comunidades de refugiados “animales” o “violadores”, no se los dice a ellos solamente, nos lo dice a todos nosotros, a todos los mexicanos, latinoamericanos, y a todo aquel que no tiene su mismo color de piel. Nuestro gobierno sin cabeza calla sin dignidad alguna. No se puede defender lo que no se tiene. En nuestra frontera sur, a los migrantes no se les envía a las cajas, ni a las cárceles, sino directo a las fosas comunes y sin, que quede registro alguno.

 

Esta es tristemente la realidad de millones de migrantes sin trabajo, sin comida, sin dinero, sin compasión, sin pasado ni futuro. Una tragedia que si ignoramos y callamos, seremos cómplices de ella.

 

Agradezco profundamente sus historias y el corazón que me regalaron todos los migrantes con los que tuve el privilegio de hacer esta instalación virtual titulada Carne y Arena y así poder dar a algunas personas la oportunidad de encarnar esta realidad desconocida para algunos e inentendible para otros.

 

Al encarnar, se entiende. Y al entender, se ama. Gracias al Chivo Lubezki por su luz. A Mary Parent, Miuccia Prada y Katie Calhoon por creer en este proyecto. Gracias a Miguel Ángel Mancera, Eduardo Vázquez y al gobierno de la Ciudad de México así como al Dr. Enrique Graue, Jorge Volpi y a la Universidad Nacional Autónoma de México por haber hecho posible que Carne y Arena fuera una realidad en nuestra amada Ciudad de México.

 

Y finalmente Gracias a Alejandro Ramírez por su apoyo y a Ricardo Raphael y al Centro Cultural Universitario Tlatelolco por haber acogido en semejante espacio arquitectónico mi primera instalación de arte virtual.

 

Siento no haber podido estar presente con ustedes pero de verdad, como si lo estuviera. Así lo siento.

 

 

¡Muchas gracias!

 

Alejandro G. Iñárritu.

 

Publicado el 27 de junio, 2018 | Por | Sin Comentarios | En la categoría Cine Difusion Publicaciones Recientes Teatro Teatro contemporáneo | Con las siguientes etiquetas Etiquetas: ,

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