El Doctor Miguel León-Portilla recibe Honoris Causa en la UNAM

El Doctor Miguel León-Portilla recibe Honoris Causa en la UNAM

Por: Anaraceli Alvarado

 

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La Universidad de Sevilla, España, otorgó el doctorado Honoris Causa al historiador, lingüista, antropólogo, etnólogo y filósofo mexicano, que en 1956 presentó su tesis Doctoral: “La Filosofía Náhuatl, estudiada en sus fuentes”, y obtuvo el ‘Summa cum laude’, (máximos honores).

 

El Doctor  Miguel León-Portilla, recibe en una ceremonia solemne, en el teatro Juan Ruiz de Alarcón, del Centro Cultural Universitario de la UNAM, su ‘alma mater’, de manos del rector de la facultad ibérica, Miguel Ángel Castro, acompañado de una comitiva académica, viajó a la Ciudad de México para entregar el reconocimiento a su trayectoria y erudición del México antiguo.

 

El filósofo e historiador mexicano, especialista en culturas prehispánicas, lengua y literatura náhuatl, sumó así 30 títulos de este tipo. Con 91 años de edad, Miguel León-Portilla, miembro extranjero de la “National Academy of Sciences”, de El Colegio Nacional, la Academia Mexicana de la Historia y de la Academia Mexicana de la lengua, trabaja en una biblioteca de lingüística mesoamericana, con el objetivo de donarla.

 

“Sólo hay un bien, el conocimiento, sólo hay un mal, la ignorancia” “El saber, es la parte principal de la Felicidad” Sócrates

 

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Doctor Honoris Causa Miguel León Portilla.

 

Doctorado Honoris Causa a Miguel León Portilla

 

“El nombramiento y solemne investidura de doctores honoris causa cumple una doble función en la Universidad. Por un lado, enriquece el claustro universitario, aunque sea de manera simbólica, con la incorporación de un personaje de relieve. Por otro, honra y distingue a una personalidad de la ciencia o la cultura, a veces, también del ámbito de la política”, señala el texto de la Universidad de Sevilla.

 

“El acto de investidura de doctor honoris causa es, junto con el de apertura de curso, una de las ceremonias más importantes de cuantas se celebran, en el que se reúne toda la significación y la iconografía de la Universidad, el que mejor ha conservado el ceremonial y las tradiciones”, se lee en los documentos de la institución española.

 

La comitiva académica de la Universidad de Sevilla, estuvo integrada por: el rector Castro Arroyo; Concepción Horgué Baena, secretaria general; Julián Martínez Fernández, vicerrector de investigación; Elena Cano Bazaga, vicerrectora de relaciones institucionales; y Javier Navarro Luna, decano de la Facultad de Geografía e Historia.

 

“Los especialistas afirman que, juntos, los tiempos prehistóricos y la historia antigua del México central abarcan por lo menos diez mil años. Comparado este lapso con los trescientos años de vida colonial y el siglo y medio de moderna nación independiente, se verá que resulta apropiado llamar a los milenios prehispánicos “subsuelo y raíz del México actual” [León Portilla, 1961: 13].

 

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“Visión de los vencidos”.- “…Y no tuviesen temor que los hombres blancos y barbudos les hiciesen daño, porque era muy principal gente y muy noble, que querían su amistad, y así les rogaban como amigos los recibiesen de paz”, se lee en la página 55, de “Visión de los vencidos”, máxima obra literaria de Miguel León-Portilla, se ha traducido a 22 idiomas, entre ellos el chino.

 

El Centro de Estudios Mexicanos UNAM-China, detalló que en poco más de un mes, se agotaron los tres mil ejemplares de la traducción en chino-mandarín de esta obra, lo que la convierte en un ¡Best-Seller! En tanto, a sus 91 años de edad el historiador alista una biblioteca de lingüística mesoamericana para donarla.

 

“La Huida de Quetzalcóatl”, relata la angustia que provoca el paso inevitable del tiempo sobre todos quienes habitamos la tierra. Algo que en nuestros días resulta ser una preocupación gravitante (basta leer las extensas páginas que escribieron los existencialistas de posguerra durante el siglo XX sobre este tema), ya estaba presente en el mundo precolombino.

 

En los nahuas, no es sorprendente encontrar avances científicos significativos, bellos poemas y preocupación por las artes. Es cierto, contrasta con sacrificios humanos y batallas campales.

 

Este acontecimiento, lo plasmó en texto dramático, –el único que ha escrito Miguel León-Portilla–. Cuenta la historia de uno de los dioses más venerados en el México prehispánico, quien, siendo rey, es obligado a ver su propio rostro en un espejo. Al percatarse de su aspecto, se desespera. Ve, no a un joven que pensaba que su cultura podía perdurar hacia la eternidad, sino a un anciano, condenado a envejecer y morir, al igual que la cultura, para la cual trabajaba incansablemente.

 

Lo que en un principio se negaba a aceptar y reconocer, termina siendo la luz, que tanto lo ilumina, como lo aterroriza, y lo obliga a huir. El rey huyó de sí mismo, pero logró huir del tiempo: hasta hoy hay en México, quienes esperan su regreso.

 

Además, algo muy importante y trascendental, la UNAM prepara la puesta en escena de la obra, basada en el único texto dramático, escrito por Miguel León-Portilla: “La huida de Quetzalcóatl”, como un gran homenaje al rey Quetzalcóatl.

 

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Cuenta el Doctor Miguel León Portilla, que cuando enviado por la Universidad se me presentó a preguntar, si me hallaba en disposición de dirigir su tesis sobre la filosofía nahua, con que tenía la pretensión de hacer el doctorado, yo le hice esta pregunta: “¿Conoce usted la lengua mexicana de los antiguos?” No, fue la respuesta. -Amigo mío, le dije: Bien me sé, que hay quien habla de filosofía platónica, sin saber dos palabras del griego, y de la filosofía kantiana, sin conocer el alemán. Pero la seriedad científica de un doctorado, pide algo muy distinto. Tiene usted que saber ‘náhuatl’. De otra manera, o niega lo que no conoce, como hacen tantos, o hará una preciosa novela de fantasías, como hacen muchos más, a base de datos incoherentes y vagos [León Portilla, 1984: 16].

 

Un mexicano que desconoce ese legado está imposibilitado para conocerse, o se encontraría en la disyuntiva de decir, que su cultura es totalmente occidental… Un ejemplo es cuando un mexicano viaja a España, entra en un restaurante y habla con el mesero, (que ahí llaman camarero) exactamente igual a como si estuviera en México. El otro se sorprende al ver la forma tan cortés de decirle: “Señor, querría usted ver si pudiera traerme un poquito de agua, por favor.” El español diría simplemente, como mandando: “Sirva usted agua a todos”. Es un mundo diferente [León Portilla, 1997: 12].

 

Las ceremonias tan comunes, en los momentos importantes del mestizo y el indígena, el gusto por las ceremonias que se hacen manifiestas en la forma de hablar, es uno de los legados más evidentes, según León Portilla, del mundo prehispánico. Pero es absurdo, nos dirá, pensar que toda la raíz es indígena. De ahí su afirmación: “un mexicano que desconoce ese legado (el prehispánico) está imposibilitado para conocerse” [León Portilla, 1997: 12].

 

Los especialistas afirman que, juntos, los tiempos prehistóricos y la historia antigua del México central, abarcan por lo menos diez mil años. Comparado este lapso con los trescientos años de vida colonial y el siglo y medio de moderna nación independiente, se verá que resulta apropiado llamar a los milenios prehispánicos “subsuelo y raíz del México actual” [León Portilla, 1961: 13].

Publicado el 4 de agosto, 2017 | Por | Sin Comentarios | En la categoría Difusion Publicaciones Recientes Teatro Teatro contemporáneo | Con las siguientes etiquetas Etiquetas:

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