El humor corrosivo de Naief Yehya en “Las cenizas y las cosas”

El humor corrosivo de Naief Yehya en “Las cenizas y las cosas”

Por: Perla Schwartz

 

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Estamos en Nueva York a finales del siglo XX. Tiempos turbulentos y contradictorios. El escritor mexicano de origen iraní Naiarf Yahamadi recibe una invitación para inaugurar un auditorio con su nombre en la Academia Cuauhtémoc de San Ismael. Él lo vive como un honor, pero también como una invitación un tanto misteriosa, sin embargo decide aceptar.

 

Es una buena propuesta para acumular puntos para la egoteca. Se siente orgulloso al pensar, de qué se trata de un homenaje a su carrera ascendente y sus aportaciones a la cultural. Ésta es la parte central de la trama de la novela Las cenizas y las cosas (Literatura Random House, 2017), donde Naief Yehya (México, 1963) de muestra de un ácido humor corrosivo.

 

Su principal cuestionamiento es ¿Dónde queda Ismael? Es un pueblo fantasmal al estilo Comala? O ¿Todo será producto de su imaginación desbordada? No obstntae Nairf se da la oportunidad de aceptar dicha misteriosa invitación. Se ve guiado por su curiosidad, así como una posibilidad de salir de Nueva York y respirar aires frescos.

 

Pero no todo es como parece, el escritor se verá envuelto en una serie de hechos que incluso trastocarán su estabilidad emocional. Como era de esperarse el viaje a San Ismael resulta un tanto cruento, nadie lo va a recibir, ningún taxista conoce a ciencia cierta la ubicación del Instituto Cuauhtémoc. No encuentra hotel para descansar. Es decir se hilvanan una serie de hechos, dignos del teatro del absurdo

 

Y por si fuera poco la directora de la Academia lo toma como pervertido prepotente por una serie de malentendidos. “Las cenizas y las cosas” es una inteligente sátira. De los tiempos actuales, donde impera la incomunicación y donde cada cual se encuentra hablando su propio lenguaje.

 

Y para colmo en San Ismael, Yahamadi vive las consecuencias de la erupción de un volcán, metáfora del cómo el cúmulo de sueños, fácilmente pueden quedar sepultados; evento un tanto paralelo a la caída de las Torres de Nueva York, septiembre 2001.

 

“La eternidad es una de las raras virtudes de la literatura”

Antonio Bioy Cáceres

 

Una pluma afilada que no deja títere con cabeza recorre esta novela de corte satírico- que casi se lee de una sentada. Es la novela de la intrascendencia del ser humano ante los fenómenos iracundos de la naturaleza, un retazo de la tragicomedia humana, de estos tiempos de la Sociedad Líquida apuntaría Zygmunt Baumann, cuando la tecnología si bien acerca, también aleja.

 

Y a eso hay que agregar el infructuoso viaje a China, cuando Yamanhadi con su pareja temporal se disponen a adoptar a una bebe, y todo les sale al revés.

 

En suma, Las cenizas y las cosas es una novela irónica de ágil y entretenida lectura que nos habla del oficio de Naief Yehya, narrador, ensayista y crítico. Colaborar asiduo de La Jornada, el periódico “La Razón y la revista Zócalo. 

Publicado el 23 de julio, 2018 | Por | Sin Comentarios | En la categoría Difusion Publicaciones Recientes Teatro Teatro contemporáneo | Con las siguientes etiquetas Etiquetas:

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