“Fresas salvajes”: una road movie espiritual de Ingmar Bergman

“Fresas salvajes”: una road movie espiritual de Ingmar Bergman

Por Perla Schwartz

 

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Una road movie espiritual y psicológica es la que nos entrega el gran cineasta sueco Ingmar Bergman con SMULTONSALLET (“Fresas Salvajes” /1957), un filme que refleja de modo patente como la vejez se une con la sabiduría.

 

Así como una soledad existencial que es necesario llenar. El argumento de esta cinta es por demás sencillo el viejo profesor Isak Borj (formidable Víktor Stronjom) es un eminente médico de 77 años quien tendrá que trasladarse de Estocolmo a la provincia de Lund a recibir un Honoris Causa.

 

Él marcha a dicho viaje muy estremecido debido a que la noche anterior tuvo un sueño que lo confronta con su muerte, especialmente significativa es la imagen del reloj sin manecillas. Sale acompañado de Marianne su nuera (Ingrid Thulin) quien lo considera un viejo egoísta y autoritario.

 

“Fresas salvajes” es una road movie espiritual, un filme de carretera donde a lo largo del trayecto le sucederán al Doctor una serie de peripecias que cambiarán su visión de la vida.

 

En definitiva la secuencia más bella de toda la película es cuando Isak viejo atestigua el jardín de una casa veraniega, cuando en un estado de duermevela recuerda a Sara su prima (Bibí Anderson), quien va a recoger fresas silvestres para una reunión familiar. Ella fue su amor de juventud. Flash back alegórico lleno de simbolismos, donde el amor platónico se entrecruza con la inocencia y sobre todo con la alegría primigenia. Lo desafortunado es que esta muchacha terminará por casarse con su hermano Sigfrid por considerar a Isak como un ser complicado.

 

Isak es una especie de espíritu errante que llega desde su tiempo presente a buscar aquello que vivió en el pasado. Secuencia de la cinta que se desarrolla en una especie de tiempo suspendido. Uno de sus momentos estelares de sus días y sus horas que lo dejó marcado por y para siempre.

 

“Escribo guiones para que funcionen como esqueletos en espera de la carne y el vigor de las imágenes” – Cita de The New York Times, Ingmar Bergman, 22 de enero de 1978 .

 

Posteriormente, Isak al retirarse les dará aventón a tres jóvenes, con la coincidencia que la joven muchacha se llama Sara como su amor del pasado, ellos van platicando de ciencia y religión e inyectan a “Fresas salvajes” de gran frescura, puesto que es la confrontación de la juventud con la vejez.

 

Aquí vale la pena recordar la consigna de Goethe: “Jóvenes son aquellos que viven lo que no comprenden y viejos son aquellos que comprenden lo que ya no viven.” Más adelante recogerá a un matrimonio malavenido que por discutir casi tienen un accidente mortal.

 

Conforme avanza el metraje de esta película de Bergman, estamos ante un lenguaje cinematográfico frio y preciso, presidido por grandes primeros planos y juegos de luces y sombras.

 

En suma este filme admirado por Woody Allen y Ken Loach representa una reconciliación con la vida. Al tiempo que un filme de la memoria y la nostalgia, una obra maestra que sabe romper las barreras entre presente y pasado, que asimismo se introduce en el mundo interior del protagonista, al tiempo que concluye que pese a todo vale la pena vivir.

 

“Aquí, en mi soledad, tengo la sensación de que contiene demasiada humanidad” Ingmar Bergman        

Publicado el 3 de agosto, 2018 | Por | Sin Comentarios | En la categoría Difusion Publicaciones Recientes Teatro Teatro contemporáneo | Con las siguientes etiquetas Etiquetas:

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