““Humboldt”” México para los mexicanos

“Humboldt”México para los mexicanos

Reseña de Serner Mexica

 

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Dramaturgia de Ernesto Anaya Ottone & Dirección de David Psalmon en el “Teatro Sergio Magaña”.

 

A Juan Rulfo

 

Tres mujeres y tres hombres. Rumania, Japón y Chile, Francia, Brasil y Alemania. Todos quieren ser mexicanos y comienza su proceso, o procesión, de naturalización. Las razones, individuales; los motivos, sensibles.

 

Razón y sensibilidad como una misma entelequia. Sin embargo, todos reprobaron. Todos.

 

Pregunta 28: ¿Quién fue el primero que dijo que los mexicas eran aztecas? Lanzaron la pregunta del formulario de naturalización al público, que interactuaba incitado por un atractivo e impredecible juego meta-escénico.

 

Había cuatro opciones: 1) Cortés; 2) Bernardino de Sahagún; 3) Huitzilopochtli; 4) Leyenda popular. Si yerras sólo una respuesta, ¡no puedes ser mexicano!

 

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El desarrollo del espacio escénico fue total, experimental y funcional. Primero un juego colectivo para subrayar las razones y los motivos individuales.

 

Luego las escenas de Humboldt, quien paralelamente nos muestra su compleja relación entre la esclavitud y la homosexualidad, el momento existencial del maestro.

 

Revela, con sensibilidad paralela a su búsqueda, la negativa de su padre a que se hiciera filósofo. Lo concreto, lo concreto era lo que quería el padre, y Humboldt encuentra lo concreto en estas tierras.

 

El Dasein de Heidegger es, en Alemania, un concepto abstracto, pero el “ser-ahí” en México es algo concreto. Existencia, existencia y únicamente existencia.

 

La burocracia en México, el obstáculo perfecto. El filtro, el ámbito planeado, y papeles y papeles que sólo tienen sentido acompañados de un billete.

 

“Ser nacionalista es la plaga de un país” Nietzsche

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¿Qué porcentajes de extranjeros hay en México? “0.09%”, fue la respuesta.

 

Luego otro juego de convivencia con el espectador a través de preguntas de cultura popular, y a pesar de que éstas eran contestadas de manera inmediata, se veían interrumpidas por las siguientes preguntas.

 

Un juego que alegremente mostró la disponibilidad del público para concluir con ¿Quién fue el primer extranjero naturalizado? Y el silencio se volcó sobre Alexander von Humboldt.

 

Regresamos con los seis extranjeros y el francés sorprende diciendo que él no quiere ser mexicano, él quiere ser ‘Huichol’.

 

¿Ser Huichol no implica, necesariamente, ser mexicano? No. No, no y no. Es diferente, es otra forma de vida muy diferente.

 

Una cosmogonía que no entienden, quienes han legalizado la explotación minera en Wirikuta. No obstante, para poder defender al pueblo Huichol hay que ser mexicano.

 

 

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¿Y cuál es la forma más mexicana de hacerlo? Con una transa. Obtener el examen resuelto y, además, con el sello del Congreso. Bienvenido a México, amigo extranjero.

 

Finalmente la ironía del propio científico. Antonio López de Santa Anna le otorga La Orden de Guadalupe.

 

“Friedrich Wilhelm Nietzsche, admiraba la manera en que los griegos habían usado el drama trágico, de una práctica y terapéutica manera. Como una ocasión de catarsis”.

 

“México es irónico”, concluye filosóficamente Alexander.

 

Aplausos.         

 

Publicado el 6 de junio, 2016 | Por | Sin Comentarios | En la categoría Difusion Publicaciones Recientes Teatro Teatro contemporáneo | Con las siguientes etiquetas Etiquetas:

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