La CNT estrena “La hija del Aire” de Pedro Calderón de la Barca

La CNT estrena “La hija del Aire” de Pedro Calderón de la Barca

Por: Anaraceli Alvarado

 

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El dramaturgo Pedro Calderón de la Barca de noble cuna, supo plasmar en sus textos  de forma poético-simbólica, un teatro esencialmente lírico, cuyos personajes barrocos se elevan hacia lo simbólico y lo espiritual, al mismo tiempo, están interiormente desequilibrados por una pasión trágica, donde se pone en juego el poder y la libertad; así prevalece la voluntad frente al destino.

 

En lenguaje, se puede considerar que es la culminación teatral del culteranismo. Su riqueza expresiva y sus complejas metáforas provienen de un cierto conceptismo intelectual y filosófico, acorde con el temperamento de sus personajes de ficción.

 

La protagonista se llama ‘Semiramis’, mejor conocida como “La hija del Aire”, desde los primeros años de su juventud, vive en un lugar montañoso y solitario, sufriendo soledad y desdichas. El rey Nino, envía a Menón su soldado más valiente, a una expedición guerrera, así llega a la caverna donde vive ‘Semiramis’ de belleza extraordinaria, él la contempla embelesado, y sin pensarlo, decide ofrecerle matrimonio y llevarla consigo.

 

“De males a bienes dicen que se pasa fácilmente; pero de males a males, digo yo que es más frecuente” Pedro Calderón de la B.

 

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El autor empodera a esta mujer en este drama filosófico, y muestra que el poder, no tiene que ver con ser hombre o mujer, sino que si el personaje lo decide, puede cambiar su destino, que al principio era adverso, no importa lo que tenga que hacer, para dejar de ser sometida, ¡consigue el poder y su libertad!

 

Semiramis contrae matrimonio con Menón, su belleza y porte atrae la atención del Rey con sus mágicos encantos; guiada por un poder sobrenatural, arrasa con todo a su paso, se arroja en brazos del soberano, y comparte con él el trono. Menón sucumbe, por haberla perdido, ¡porque la amaba! Nino lo manda cegar para hacerlo inofensivo, y mientras ‘Semiramis’ es proclamada reina del mundo, su primer esposo le dedica terribles maldiciones.

 

Cuando ‘Semiramis’ decide mandar sola, quedándose señora y soberana única, el cielo la acompaña con tempestades y truenos; el extraordinario diseño luminotécnico de Matías Gorlero, le da credibilidad a la tempestad con los rayos, mientras crea atmósferas en cada escena, mostrando su profesionalismo.

 

¿Qué importa errar lo menos quien ha acertado lo más? Pedro Calderón de la Barca

 

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Para Calderón de la Barca, la escenografía que él llamaba ‘maneras de apariencia’, el diseño de Jesús Hernández, mostró el caos en que se encuentra el mundo, tomando en cuenta la versión de José Gabriel López Antuñano, que como lo menciona Juan Antonio Brennan, “La hija del Aire”, es un texto especialmente pertinente en nuestro tiempo, tan convulsionado caótico, amén de un enfermizo afán de poder y su perpetuación.

 

La dirección de Ignacio García es meticulosa, consciente de que el teatro es espacio y tiempo compartidos, en una misma zona de afectación, toma en cuenta que la semiótica, considera al teatro como un sistema de comunicación; al actor y a la actriz, como portadores de signos, crea una expresividad corporal, facial, apoyada por la proyección de voz, tono, volumen, sobre todo buena dicción de los diálogos en verso, excelente transmisión de emociones, sentimientos, ‘time’ y lo más difícil, claros subtextos.

 

“El arte teatral está arraigado en la trama palpitante de la experiencia colectiva” Héctor Azar

 

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El trabajo conjunto y armónico de creadores, directriz, capacidad histriónica del elenco, diseños escenográficos y luminotécnicos, complementan la poética visual del campo de batalla, que los espectadores asumen como la consecuencia de la violencia, muerte y desolación, resultado de la guerra, que produce ‘poíesis’ y expectación en convivio, retomando el origen clásico aristotélico, “todo arte, es en esencia poema”.

 

“Fingimos lo que somos; seamos lo que fingimos” Pedro Calderón de la Barca

 

Teatro Julio Jiménez Rueda, del 20 de abril al 16 de julio, funciones: jueves y viernes 20 horas, sábados 19 horas y domingos 20 horas, Ave. de la República 154, a una cuadra de Reforma cerca del Monumento a la Revolución Col. Tabacalera.

 

“Hay causas por las que merece la pena morir, pero no por las que merece la pena matar” Albert Camus.

Publicado el 17 de abril, 2017 | Por | Sin Comentarios | En la categoría Difusion Publicaciones Recientes Teatro Teatro contemporáneo | Con las siguientes etiquetas Etiquetas:

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