“Poseídos”, una historia de fantasmas, de Henry James

“Poseídos”, una historia de fantasmas, de Henry James

Por: Anaraceli Alvarado

 

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Esta obra teatral es una adaptación de la novela gótica, “Otra Vuelta de Tuerca”, del autor estadounidense Henry James, que tiene un significado más allá de las experiencias paranormales, fantasmagóricas tenebrosas y siniestras.

 

El teatro, que es un lugar para ‘vivir’, de acuerdo con el concepto de ‘convivio’, de ‘cultura viviente’, es un espectáculo en vivo, en el que el respetable público’ participa en un ritual: la ‘representación teatral’, en este caso en particular, un convivio simultáneo y ‘envolvente’.

 

La excelsa directora escénica tuvo la capacidad de crear una ‘puesta en escena’, con un trazo ‘envolvente’ en un espacio reducido, introduciendo a los espectadores en la casona inmensa de varios niveles y habitaciones, donde se lleva a cabo esta ingeniosa historia de fantasmas, con movimientos sorpresivos.

 

Los efectos de luz y sonido se conjuntan perfectamente, para conseguir ese misterio y atmósferas tétricas que requiere la historia, amén de las apariciones sorpresivas de los fantasmas.

 

El público que asiste a esta magnífica obra, tiene la oportunidad de percibir con la vista y el oído, diferentes sensaciones, del mismo modo, admirar el vestuario, magníficamente realizado por la creativa diseñadora y en este caso de época, Cristina Sauza.

 

“El terror es, en su mayor parte, inútiles crueldades cometidas por miedo”

Friedrich Engels

 

 

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Cabe destacar la labor del equipo de vestuario, encabezado por Cristina Sauza, porque tuvo la capacidad de reciclar del Palacio de Bellas Artes, vestuario que estuvo en bodega y darle vida para esta ‘puesta en escena’ dirigida magistralmente por la experimentada, creativa e imaginativa Maestra Marta Luna, que en común acuerdo con la vestuarista, decidieron usar y reciclar el vestuario, a sabiendas de que cuando nadie lo usa, se pierde.

 

¿Cómo se consigue que los espectadores tengan miedo? La imaginación humana casi siempre evocará una imagen más espeluznante que la que se puede mostrar en el escenario. Cada persona suplirá las imágenes que les asusta más. En cine, solo se ven visiones momentáneas del mal que se aproxima por las esquinas. ¡El terror surge del miedo a lo desconocido!

 

“Viejas formas de gobierno crecen tan opresivas, que deben ser eliminadas, incluso a riesgo de que reine el terror”

Herbert Spencer

 

 

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Marta Luna, a pesar de que el espacio escénico es tan reducido y el público está tan cerca de los actores, logra que los espectadores estén dentro de la mansión, usando los recursos con los que cuenta el teatro, para provocar suspenso ‘concomitantes’, para lo que establece las didascalias para cada escena, que son las indicaciones en las que los actores están en un lugar y cambian a otro, apoyados por la luminotecnia de Arturo Vega.

 

La escenografía creativa de Mónica Kubli, ubica al espectador en la época en que se lleva a cabo la historia, amén de los videos de Antonia Fritche que se proyectan durante la representación, aunados al vestuario, complementan la representación en tiempo y espacio, creando atmósferas fantasmagóricas y de suspenso.

 

Ángeles Marín representa a la señorita Giddens, que logra transmitir emociones y sentimientos, que van develando su temor de que los niños estén ‘poseídos’ por los fantasmas de una pareja de enamorados, ya muertos que rondan la mansión; Peter Quint personificado por Jorge Karlóz, jardinero que amaba a la señorita Jessel que le da vida Rosalba Castellanos, la anterior institutriz.

 

 

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Los niños Flora y Miles, personificados por Matilde Luna y Fede Porras, logran mantener la ecuanimidad, como si ya estuvieran acostumbrados a ver a los mismos fantasmas que se presentan en la escena; incluso Fede Porras, consigue que el ‘respetable público’ sospeche que no es un niño como parece ser, es decir, se muestra encantador con la señorita Giddens, hasta un poco atrevido, a diferencia de la inverosímil Matilde Luna.

 

A la Señora Gross le da vida Alejandra de la Rosa, una mujer de clase que acompaña a los niños, forma parte de la familia desde hace mucho tiempo, acude con prontitud a atenderlos y se acompaña de Ana, representada por Claudia Frías, un personaje enigmático y al mismo tiempo servicial.

 

Cabe destacar el doble papel que le toca representar a Jorge Kalóz, al principio de la historia, es el tío de los niños, dueño de la mansión donde los ha protegido y contrata a la señorita Giddens, para que se haga cargo de ellos. Además del personaje fantasmagórico de Peter Quint, que camina sigiloso por la casa, aparece de pronto en la parte más alta, se desplaza a diferentes áreas y en diferentes niveles, causa en el ‘público’ expectación.

 

Se presenta en el “Círculo Teatral”, Veracruz 107, Col. Condesa, sábados 19 horas y domingos 18 horas, hasta el 28 de agosto.

 

“El teatro es un acontecimiento ontológico, en la poíesis y en la expectación tiene prioridad la función ontológica, el poner mundos a vivir, contemplar esos mundos, cocrearlos, por sobre las funciones: comunicativa, y generadora de sentidos y simbolizadora” Filosofía del Teatro de Jorge Dubatti

Publicado el 17 de junio, 2016 | Por | Sin Comentarios | En la categoría Difusion Publicaciones Recientes Teatro Teatro contemporáneo | Con las siguientes etiquetas Etiquetas: , ,

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