SOGEM LAMENTA LA MUERTE DEL COMPAÑERO VICENTE LEÑERO

SOGEM LAMENTA LA MUERTE DEL COMPAÑERO VICENTE LEÑERO

Por: Anaraceli Alvarado

 

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Prolífero y multifacético escritor, novelista, guionista, periodista, dramaturgo e ingeniero civil mexicano, el maestro Vicente Leñero falleció hoy a los 81 años de edad, en esta capital, sus compañeros de las cinco ramas de SOGEM, radio, literatura, teatro, cine y televisión, lamentamos su muerte y lo acompañaremos en el recinto del Palacio de Bellas Artes donde el titular del CONACULTA, Rafael Tovar y de Teresa, ofreció para la realización de un homenaje luctuoso. 

El maestro nació en la ciudad de Guadalajara Jalisco, el 9 de junio de 1933, hizo sus estudios de periodismo en la escuela Carlos Septién García, se graduó en la Universidad Nacional Autónoma de México en 1959, como ingeniero civil, pero sus capacidades creativas le permitieron escribir su primera novela “La polvareda” que le publicó Editorial Jus; después “La voz adolorida” (1961), que trata del monólogo de un enfermo mental en torno a la vida, con el que muestra el realismo psicológico de sus primeros escritos.

 

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Considerado como de los escritores más importantes de México, además de ser maestro de varias generaciones, el guionista más importante del país, que ha dejado escuela, tanto con su cine como en su dramaturgia.

En 1963 escribió “Los albañiles”, con el que obtuvo el Premio Biblioteca Breve, la primera edición por Seix Barral en 1964, a ella siguieron ocho más, así como una traducción al rumano en 1970 por Gheorghe Bala y editada por Editure Univers.

Es un texto dividido en once capítulos únicamente, numerados y sin título, de los cuales seis se sitúan en el tiempo-espacio de la construcción, en ellos se desarrollan las relaciones entre los personajes para expresar parte de su carácter.

Narra la historia de un velador en una construcción, después de cinco años y de un importante éxito Leñero dio a conocer la versión dramática, cuyo replanteamiento exploraba los alcances simbólicos de la obra.

En un principio, la crítica reconoció en la novela la intriga policiaca, dada su estructura testimonial en función del relato, pero el texto contenía un elemento que había pasado inadvertido; el carácter de don Jesús.

 

 

 

 

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Leñero lo trabajó y reelaboró, de tal manera que en la forma dramática se vislumbra como un redentor, porque la historia versa sobre el asesinato del velador de un edificio en construcción, derivado de ese episodio, todos los personajes que circundan a don Jesús son sospechosos del crimen.

En su trayectoria ha fungido como periodista y director del diario Excélsior y las revistas Proceso y Revista de Revistas, parte de su formación se remonta al Instituto de Cultura Hispánica de Madrid, el Centro Mexicano de Escritores y la Fundación Guggenheim.

Ha recibido importantes reconocimientos en el Concurso Nacional del Cuento Universitario de 1958, el premio de la Biblioteca Breve Seix Barral por “Los albañiles” en 1963, Miembro del SNCA, (Sistema Nacional de Creadores Artísticos) como creador emérito desde 1994. Premio Nacional de Literatura Juan Ruiz de Alarcón 1992 por su trayectoria como dramaturgo, Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez 1997.

Premio Xavier Villaurrutia 2000 por “La inocencia de este mundo”, Premio Nacional de Literatura y Lingüística 2001, Medalla Salvador Toscano 2008, que otorga la Cineteca Nacional, la Fundación Carmen Toscano y la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, en reconocimiento a su trabajo como guionista cinematográfico.

Considerado como el guionista más importante del país, ha escrito 20 guiones de cine, una decena de novelas y 14 obras de teatro. De sus obras teatrales se han estrenado: Pueblo rechazado, Compañero, La carpa, Alicia tal vez, Pelearán diez rounds, Hace ya tanto tiempo, Señora, La noche de Hernán Cortés, La mudanza y Nadie sabe nada.

 

 

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Vicente Leñero en la Academia de la Lengua.

Vicente Leñero consideró que la principal aportación de su escritura, es trabajar sobre sus propias obsesiones, de tal manera que la posición del escritor frente al mundo es un testimonio de la realidad, para sembrar la conciencia sobre ella.

En la escritura de Leñero hay una preocupación constante por la estética, en su opinión consideró que es una tarea difícil de conseguir, a pesar de que sólo consiste en decir las cosas y decirlas bien; un trabajo de mucho empeño y constancia.

La pieza teatral fue escrita en 1969, meses después se realizó la puesta en escena estrenándose el 27 de junio de 1969 en el teatro Antonio Caso de la ciudad de México, con tres temporadas en distintos teatros de la capital, así como giras al interior del país, el maestro Ignacio Retes la dirigió.

El elenco los conformaron destacados actores, José Carlos Ruíz en el papel de don Jesús, Claudio Obregón, Salvador Sánchez, Gabriel Retes, José Ramón Enríquez, Eugenio Cobo, Raúl Bóxer y Luisa Huertas, entre otros. Las temporadas fueron subsecuentes con un total de 256 funciones60,000 espectadores, una cifra importante para el tipo de teatro que se alejaba de las formas complacientes y superficiales de la escena.

“La ironía es la mejor arma que poseen el periodista y el escritor” Vicente Leñero

 

 

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Fue premiada por la Asociación Mexicana de Críticos como la mejor obra estrenada en 1969; Ignacio Retes al mejor director; Félida Medina recibió el reconocimiento a la mejor escenografía.

En el extranjero, Los albañiles ha sido representada profesionalmente en la República Democrática Alemana con el título “Sie haben”,  Don Jesús Umgebracht, traducción al alemán de Urlich Kunsmann.

En 1974 Raúl Zermeño realizó una adaptación teatral para televisión polaca, con el título de “Dochodzenie”. La obra tiene varias ediciones: en 1970 por Joaquín Mortiz y Fondo de Cultura Económica; Aguilar en 1972; y Universidad Nacional Autónoma de México en 1982. Además se tiene un dato de una versión en inglés sin editar de Louis E. Roberts.

En materia de crítica, el texto ha dado lugar a estudios críticos como el de Dianne Marie Wall intitulado “El teatro de Vicente Leñero y el de Lois S. Grossman” denominado Los albañiles, novel and play: A two-time winner.

Esta multiplicidad de Reflexión comparativa de la novela y el texto dramático “Los albañiles” de Vicente Leñero Cuestion Arte Magazine, N° 3, marzo-mayo de 2014. Formas y productos culturales en los que se ha vertido la obra de Leñero dice mucho de la huella que ha sentado en el lector y el crítico dentro y fuera de nuestro contexto. Es un indicio de la universalidad de la obra del escritor jalisciense.

“El periodista no está llamado a resolver las crisis,                                              está llamado a decirlas” Vicente Leñero

 

 

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El texto dramático de “Los albañiles” tiene como cause de presentación el diálogo, la retrospección mediante los cambios de espacio y de recursos escénicos (iluminación, escenografía, utilería), con la licencia de afectar el tiempo y el espacio con súbitos rompimientos, pero que nada se asemejan con la distanciación brechtiana que busca mediante el extrañamiento del espectador hacia la obra, una toma de conciencia.

La estructura se expresa en dos actos; el primero es una exposición amplia que permite identificar correspondencias filiales entre personajes o situaciones extremas (el ataque epiléptico de don Jesús, el pleito entre Jacinto y Sergio).

El segundo acto incrementa la complejidad del conflicto a medida que cada antagonista vierte sus fracasos y desgracias en la imagen del viejo hasta su muerte, de la que todos y nadie serán culpables, el desenlace ofrece la posibilidad de reaparición del velador, Munguía no está seguro de que el hombre que ve es don Jesús: dirigida por el maestro Retes.

El maestro, dramaturgo y director José Ramón Enríquez, escribió para el periódico Reforma el 3 de julio del 2009. En complicidad con quien habría de convertirse en su mancuerna como director durante la primera etapa de su vida teatral, Ignacio Retes, Leñero no sólo consolidó su vocación dramatúrgica sino que dotó al teatro mexicano de una nueva voz que habría de ser definitoria y que llega hasta nuestros días.

“La realidad le hace a uno escribir historias más interesantes de lo que uno se puede imaginar” Vicente leñero

 

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Recibe la Medalla de Bellas Artes en compañía de José Agustín.

Se cumplen 40 años, en 2014 45 años,  de aquella aventura que convocó a un puñado de jóvenes actores encabezados por grandes maestros de la escena, entre los cuales tuve la fortuna de contarme.

A ello he dedicado bastantes líneas, pero Los albañiles da siempre para más y por ello recuerdo la crónica periodística de Leñero de aquel estreno: Llovía la noche del 27 de junio de 1969. No era un aguacero pero sí una lluvia pertinaz, menudita, que hizo llegar tarde a la mayoría de los invitados al Antonio Caso para el estreno de Los albañiles. Por culpa de la lluvia, de la lejanía del teatro, de su difícil acceso, de los problemas para estacionar, muchos no podían ocultar su malhumor y auguraban a la obra una mala temporada…

Y aquí llega con toda nitidez a mi memoria la imagen del maestro Retes repitiendo entre dientes (porque siempre mordía el filtro de su Del Prado) las dos frases que le escuché durante varias décadas: No pasa nada, maestros, no pasa nada y ¡Abusados!

Reflexionando sobre Los albañiles, la escuela Superior de Artes y la Universidad Autónoma de Yucatán organizó un Seminario Interinstitucional de Investigación. Vuelvo al texto teatral y a la novela que le dio origen, la cual conserva no sólo la vitalidad con que fue escrita por un Leñero que aún no cumplía 30 años, sino la plena vigencia en todas sus facetas.

“Todos los escritores lo que hacemos al escribir novelas, es reinventar y contar nuestra propia vida, para eso inventamos personajes. La realidad le sirve a uno para decir lo que uno siente” Vicente Leñero

 

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Entrevista al Subcomandante Marcos 17 de febrero de 1994.

Sigue siendo ejemplar tanto desde una perspectiva sociológica, como retrato mural del proletariado urbano, como también en la finura del trazo para la construcción de individualidades entrañables.

Ejemplar sigue siendo la maestría de Leñero como escritor, pero en ningún momento deja de estar al servicio de una acción que se teje en la mejor tradición del thriller. Y, desde una perspectiva teológica, su acercamiento a la figura de Cristo conserva su plena vigencia. Es su lectura cristológica la que quisiera subrayar, se trata de algo central para el propio Leñero que deseaba acentuar el carácter simbólico del personaje de don Jesús, al pasar la novela al teatro, porque hasta entonces casi ningún lector, ningún crítico había querido ver en el velador una imagen del Jesucristo evangélico.

Más adelante escribiría Evangelio de Lucas Gavilán, que pasaría al escenario como Jesucristo Gómez, pero ya en Los albañiles Leñero se enfrentaba al gran tema del cristiano: el rostro carnal de Jesús el Cristo. A la inversa del Cristo de San Juan de la Cruz, dibujado por el gran místico áureo desde la perspectiva superior del Padre, el Cristo de Leñero está visto desde la más profunda realidad terrena de un cuerpo, con sangre y con pleno latido en el tiempo y en el espacio. Es decir, desde la realidad que permite el gozo y la corrupción, en idéntico instante, de todo cuanto vive y, por vivir, se muere.

“El teatro es el género que mejor ha reflejado la evolución ideológica, espiritual y cultural de los pueblos”

El capítulo primero de la novela es fundamental en este trazado perfecto del Cristo. Se acerca al misterio de la Primera Persona de la Trinidad, al revelar a Jesús como hijo de su padre que era a un tiempo padre suyo y dueño de media Salvatierra… víctima primera de una maldición que nada lograría detener porque no bastaba con la sangre… así decía don Jesús: sed de sangre, y repetía canija sed de sangre…

El Cristo de Leñero, al principio de los 60, era ya el Cristo de lo que se conocería como Teología de la Liberación y que sigue viva, a pesar de los zarpazos de Juan Pablo II y Benedicto XVI. Jesús el Cristo que anuncia a un Padre también sufriente en el dolor del hombre.

Ha escrito en total 20 guiones de cine, una decena de novelas, 14 otras de teatro y tres compilaciones de cuentos, lo que ha decir de sus colegas lo convierte en un escritor profesional; hoy por hoy. Una de sus principales virtudes, señala el periodista, investigador y crítico Alejandro Toledo, es que no ha construido altares para sí mismo. Observa la vida con ironía y se observa a sí mismo de la misma forma, y en un país de consagraciones súbitas y absurdas, Leñero ha sabido jugar un juego distinto, donde lo que lo sostiene no es su personalidad pública sino su trabajo.

 

 

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Leñero también ha incursionado en otros géneros. Fue guionista de la película “El crimen del padre Amaro” (2002), una de las películas mexicanas más exitosas; y como periodista ha publicado para el diario Excélsior y en las revistas Claudia y fundador de Proceso.

En ocasión de su cumpleaños 81, que se celebró este lunes, el investigador Alejandro Toledo considera que “si en el Carlos Fuentes de ‘La región más transparente’ vemos al país en que nos tocó vivir, en Leñero aparece el mexicano que nos tocó ser”. Su amplia obra inicia con “La polvareda”, en el año 1959, y llega hasta “Más gente así”, apenas del año pasado, lo que habla de su larga trayectoria con diversos reconocimientos.

 

 También, recordó, fue merecedor de beca Guggenheim en 1967, los premios Xavier Villaurrutia y el Nacional de Ciencias y Artes en Lingüística y Literatura en 2001, además de que es a partir de 2010 es miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua, y obtuvo la Medalla Bellas Artes otorgada por el INBA, en 2011.

En compañía de su hija dramaturga y crítica de teatro Estela Leñero.

 

En declaraciones al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), su amigo y colega, el poeta Eduardo Lizalde, destacó por su parte la tenacidad literaria de Vicente Leñero que ha quedado documentada por él mismo en alguna de las muchas entrevistas que ha concedido. En una de ellas, revela que comenzó a estudiar periodismo en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, pensó que ahí le enseñarían a escribir, porque según dijo, le costaba un gran esfuerzo hacerlo.

 

Compañero de Leñero en la Academia Mexicana de la Lengua, Lizalde consideró que los premios que ha recibido su amigo están plenamente justificados por la relevancia de obras como la novela “Los albañiles”, pero también por su trayectoria en el teatro, ya que es un dramaturgo excepcional que ha montado una gran cantidad de obras, y en general “un excelente periodista y escritor del que siempre he celebrado su trabajo”.

Añadió: “los temas populares son su especialidad, pero ha tratado con inteligencia, agudeza y originalidad una gran cantidad de problemas de México y del mundo. Vicente Leñero es un intelectual destacado, me parece muy justo que se le haga un homenaje y lo celebramos todos sus colegas y compañeros”.

 

El dramaturgo Flavio González Melo coincidió en que lo llamativo en la obra de Leñero es “la diversidad de géneros que aborda y la manera, siempre desde un ángulo interesante, desde una perspectiva diferente.
Se inicia en el campo de la narrativa cuando ha ido abordando otros campos de la escritura, al menos en el teatro y en el cine también, siempre ha habido una fuerte experimentación”

 

Se trata de un rasgo definitorio en el trabajo de Leñero, pues “siempre está probando el juego con estructuras, con puntos de vista, es algo que ha enriquecido la tradición de la novela, el teatro y el cine, en momentos en que a veces pesaba demasiado la tradición con estructuras ya muy sabidas y exploradas”, consideró.

 

En teatro, apuntó el dramaturgo, Leñero ha hecho muchos experimentos interesantes con los límites del realismo buscando las fronteras, “como ‘La visita del ángel’ o ‘Nadie sabe nada’, donde juega a casi casi explorar y borrar las fronteras entre el tiempo de la ficción y el tiempo de la representación y, por lo tanto, el tiempo del espectador”.

Pondera que las obras de Leñero van más allá de la coyuntura política en que fueron escritas y debido a su oficio de periodista alimenta sus ficciones de una gran dosis de realidad, que conoce muy bien. También, dijo, habría que destacar su enorme valor como cronista, tanto en la política como en teatro, desde la perspectiva de su experiencia como dramaturgo que la hace fundamental para entender el teatro en la segunda mitad del siglo XX en México.

La facilidad de Leñero para contar historias lo ha llevado a incursionar en el cine, como guionista en películas de la talla de Los de abajo (1978), El callejón de los milagros (1995), La ley de Herodes (1999), El crimen del padre Amaro (2002) y El atentado (2010), trabajos que para González Melo lo hacen el guionista más importante del país, y que ha dejado escuela, tanto en cine como en su dramaturgia.  

Los albañiles (1963), El garabato (1967), Los periodistas (1978), El evangelio de Lucas Gavilán (1979), Asesinato (1985), La vida que se va (1999), Para teatro escribió: Pueblo rechazado (1968), Compañero (1970), La carpa (1971), Los hijos de Sánchez (1972), El juicio (1972), La mudanza (1979), Alicia tal vez (1980), El martirio de Morelos (1981), La visita del ángel (1981), Pelearán diez rounds (1985), Jesucristo Gómez (1986), Nadie sabe nada (1988), El infierno (1991), La noche de Hernán Cortés (1992), En cine tuvo una importante participación, fue guionista de filmes como: El llanto de la tortuga (1975), El callejón de los milagros (1995), La ley de Herodes (1999), El crimen del padre Amaro (2002), La mudanza (2003).

Obtuvo en seis ocasiones el premio Ariel, por lo siguiente: en 1981 Argumento Original y Guion Cinematográfico por Misterio,  en 1988 Guion Cinematográfico por Mariana, Mariana,  en 1995 Guion Cinematográfico por El callejón de los milagros, en 2000 Guion Original por La ley de Herodes, en 2003 Guion Adaptado por El crimen del padre Amaro. Y estuvo nominado por: en 1979 Guion Cinematográfico por Cadena perpetua, en 1981  Guion Cinematográfico por Las grandes aguas y en 2003 Guion Adaptado por La habitación azul.

 

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QEPD EL COMPAÑERO ESCRITOR DE LA SOCIEDAD GENERAL DE ESCRITORES DE MÉXICO SOGEM

 

Publicado el 4 de diciembre, 2014 | Por | Sin Comentarios | En la categoría Difusion Publicaciones Recientes Teatro Teatro contemporáneo | Con las siguientes etiquetas Etiquetas:

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