XXVIII ENCUENTRO NACIONAL DE LOS AMANTES DEL TEATRO 2016. “ANÁLISIS Y TESTIMONIO DE ANARACELI ALVARADO ÁLVAREZ”

XXVIII ENCUENTRO NACIONAL DE LOS AMANTES DEL TEATRO 2016. “ANÁLISIS Y TESTIMONIO DE ANARACELI ALVARADO ÁLVAREZ”

 

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Se lleva a cabo del viernes 8 al 31 de enero, en el recinto teatral “JULIO JIMÉNEZ RUEDA” y este año de 2016 cumple 50 años.

 

“SIN SOMBRERO Y CON GUARLAPAS”, de Ciudad Victoria Tamaulipas, Compañía “TEQUIO”, dramaturgia y dirección de Medardo Treviño. Un monólogo, soliloquio o trabajo escénico unipersonal, interpretado por el actor Alejandro Lustral. El texto es una alegoría a la descripción de un hombre nacido y criado en el norte del país, bragado, voz explosiva, bien plantado, orgulloso de su estirpe. El personaje explora en su interior, para lograr entender todo lo provocado por sucesos externos y lo que significó en su vida. La capacidad histriónica de este actor, es el resultado de la disciplina y el constante trabajo comprometido, que le ha permitido explorar un sin número de personajes, en diferentes géneros teatrales. La dirección del maestro Medardo Treviño, demuestra una vez más que ‘no se engolosina’, sino que su profesionalismo le otorga la capacidad no sólo de recrear en el escenario su dramaturgia, sino de propiciar que Alejandro Lustral, demuestre su capacidad de transmisión de emociones y sentimientos, uso de la voz, volumen, tono, ‘time’, expresión corporal, desplazamiento en el escenario vacío, con sólo dos bancos de apoyo escenográfico, música y lo más difícil para el actor, ‘verosimilitud’, en su primer trabajo unipersonal.  En este juego de espejos que es ‘la puesta en escena’, el ‘respetable público’ reflexiona y descubre lo que este hombre esconde, que como mecanismo de defensa usa su voluptuosidad y poder de convencimiento. ¡FELICIDADES!

 

“HUEHUETLATOA”, de Acapulco, Guerrero, Compañía “LA GRUTA”, dramaturgia de Arturo Meza Rodríguez, versión, dirección y actuación de Manuel Maciel Campos. Sin duda un trabajo de rescate de nuestra cultura ancestral, de los rituales de la montaña del estado de Guerrero, tan conflictuado en pleno siglo XXI. En estos tiempos de violencia global, debemos recurrir a la cultura de nuestros pueblos, a nuestras raíces, para fortalecer nuestro espíritu y seguir luchando por conseguir una mejor calidad de vida, y sobre todo alcanzar la Paz. ‘El Chamán’ que escenifica y narra esta leyenda, interpreta a cada uno de los personajes que intervienen en la leyenda, asumiendo cada rol, con expresión corporal, voz y una clara intención, con su significado en cada uno de los subtextos. El bajar del escenario, lo hizo para envolver al ‘respetable público’ en su ‘puesta en escena’, como se hace en los rituales, involucrando a la comunidad asistente, desde tiempos inmemorables en nuestro país. Los elementos, el apoyo musical fue preciso y muy bien aprovechado por Manuel Maciel Campos, en su trabajo unipersonal y polifacético. ¡FELICIDADES!

 

“RIÑÓN DE CERDO PARA EL DESCONSUELO”, de Jalapa, Veracruz, Compañía “DesenCajaDos”,  dramaturgia Alejandro Ricaño, dirección Raúl Santamaría. Una obra que requiere de alto nivel actoral, amén de que se cuenta con un texto bien escrito, dialogado y estructurado; sin embargo, ‘la puesta en escena’, dejó mucho que desear, faltó capacidad creativa directriz, rigor, capacidad de interpretación, transmisión de sentimientos y emociones, voz, volumen, tono, dicción, ‘tempo’, sobre todo creer en su personaje y dar a cada diálogo la intención que el autor quiso darle, para lograr ‘humor negro’, porque en este caso es indispensable dar la intención que significa el subtexto de cada diálogo, para lograr la degustación  de la estética de esta expresión escénica. Espacio bien aprovechado, se manejaron varios niveles, abusaron de los oscuros, del ruido ensordecedor constante en cada cambio de escena por parte de Clochard, interpretado por Emilio Braojos, el personaje de Marie asumido por María Bravo, hizo lo posible por agradar a su contraparte Gustave, sin que pudiera convencer a los espectadores de creer en lo que decía, faltó ‘verdad’ en su interpretación. Iván Chimal como Gustave, hizo lo mismo, llevó a cabo un debate dialogado, sin creer tampoco en sus textos, los dos actores memorizaron y dijeron las palabras escritas por el autor, sin darles significado, sin crear cada uno la psicología de su personaje, faltó entender cada uno de los diálogos y los correspondientes subtextos, no sólo repetir, ¡faltó dirección!     

 

“NI PRINCESAS NI ESCLAVAS”, de la ciudad de Aguascalientes, Aguascalientes, Compañía “AL TROTE”, dramaturgia Humberto Robles, dirección José Claro Padilla Beltrán, una obra en dos tiempos, antes-después, tres féminas de diferentes estratos sociales, formación y profesión. La alegoría de: Ama de casa-mujer tradicional mexicana, soporta violencia psicológica, física y trabaja en el hogar las 24 horas. Sexo servidora-mujer liberada, soporta vejaciones a cambio de paga, se siente orgullosa de su profesión. Profesionista-mujer intelectual, habla cinco idiomas y tiene un doctorado, pero se queja de estar sola porque le huyen los hombres. Una ‘puesta en escena’ divertida de principio a fin, con apoyo musical ‘guapachoso’ que prende el ánimo del público, al mismo tiempo que tiene la oportunidad de reflejarse en este juego de espejos. Janetzi Sema en el papel de Lupita-ama de casa, Ivonne Gallegos como Thelma María-sexo servidora, asumen su papel con gracia, Anayeli Campos interpreta a Patricia-mujer intelectual, le faltó crear la psicología de su personaje con ‘verdad’, también al director, le faltó dirigirla, dado que era el personaje que competía con los otros dos, con los que el público se identifican de inmediato. Si en la Sinopsis dice: drama y humor ácido, debieron asumir tal mención, sobre todo en este último personaje.

 

“PALITROCHES”, de la delegación Miguel Hidalgo de la ciudad de México, Compañía “EL ORIGEN TEATRO”, dramaturgia y dirección Laura Mirandé, una ‘puesta en escena’ en que los personajes infantiles juegan e involucran al público, porque contagian con la diversión de sus juegos; una vez animados, invitan a algunos niños a subir al escenario y repetir uno de los juegos, (que no explicaron al presentarlo la primera vez, que eran una oruga con antenas, formada por tres niños y otro niño era un pajarito que trataría de comérsela). Al subir los niños, tampoco les explicaron en qué consistía su participación, así que sólo les siguieron la corriente. Bien por fomentar la creatividad, los juegos con ambos sexos y jugar con lo mínimo, para divertirse. Damaris Flores Torres, es Damaris, Nancy Yareli Almazán Bárcenas, es Yareli, Ángel Heriberto Hernández Herrera, es Ángel, Esteban Cárdenas Arboleya, es Esteban. Cada personaje se interpretó a sí mismo, por lo cual no fue necesario hacer el trabajo de ‘creación de personaje’, simplemente asumieron su papel de infantes, (espero que hayan trabajado con sus recuerdos infantiles), porque interpretar a un infante, no es nada fácil, generalmente interpretan niños ‘ñoños’, que considero como educadora, una falta de respeto a los infantes, que son más inteligentes que algunos adultos. (Sobre todo, llegan a una conclusión lógica, sin un proceso largo como lo hacemos los adultos, por tener mucha información). Cuando bajaron los niños de todas las edades, les dijeron: ¡corran!, ¿en un teatro?, ¿espacio desconocido para ellos?, existen escalones, no hay seguridad para correr, sólo en espacios abiertos; por favor recuerden las instrucciones: ¡No corras! ¡No empujes! Su obra teatral es  para toda la familia, donde está presente público infantil. ¡SIEMPRE DEBEN PENSAR EN LA SEGURIDAD DE LOS INFANTES!

 

“HAZU”, de Los Cabos, Baja California Sur, Compañía “TTEA”, dramaturgia y dirección Francisco Barragán, una ‘puesta en escena’ que dejó mucho que desear por el mal uso de los elementos, pensando que los niños no entienden muchas cosas, ni se dan cuenta de los errores garrafales que cometieron, no sólo con el hecho teatral, sino con las situaciones en escena. Hazú es la protagonista, que en ningún momento asumió el personaje de muñeca, interpretada por Enriqueta González Romo. Duda (en el programa dice: Olga Nelly Ramírez) la interpretó un hombre con gran capacidad histriónica y simpatía. Oscar Ceseña como Lino, un actor que sólo hizo lo que le dijo el director, porque en ningún momento demostró tener iniciativa para recrear y disfrutar su participación como su compañero Duda (que me gustaría saber su nombre para felicitarlo). En una escena, voltean a ver al guitarrista, que durante toda la obra estuvo presente y tocando en ‘vivo’, y se preguntan los personajes: ¿quién es?… los niños pensarán, ¿a poco no lo habían visto?Después aparece un semáforo, con los tres colores encendidos, ¡nunca están así! Y para colmo, dicen estar en la ciudad y hablan de ¡rayas amarillas para el paso de peatones! En ninguna parte del mundo son amarillas, son blancas y se llaman ¡CEBRA!, porque con el fondo negro del pavimento y las rayas negras parece la piel de las cebras (la que esto escribe trabajó Coordinando el “Teatro de Educación Vial”, con obras de mi autoría, conformado por 14 elementos de la Policía y Tránsito del Gobierno del Distrito Federal, nos presentamos en las Escuelas, tomando en cuenta que los alumnos son agentes de cambio para que exista consciencia ciudadana). En otro momento dicen que la luz verde ya puede pasar, el actor que asume el papel de Duda, agrega que cuando para los autos es roja, para los peatones es verde, pero hay confusión, porque nunca encendió ningún color por separado. Además, cuando están en la profundidad del mar, nunca se lo creyeron, porque no se notó la densidad del agua, caminando en ‘cámara lenta’, sólo Duda se lo creyó. Lo mismo que en el desierto, no se veían con calor, ni cansados; el sólo decirlo y limpiarse la frente, como lo hizo Hazú no le da verosimilitud al hecho. El Teatro es por antonomasia Juego, ¡disfrútenlo!

 

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