XXVIII ENCUENTRO NACIONAL DE LOS AMANTES DEL TEATRO 2016. Por Teresa Valenzuela

XXVIII ENCUENTRO NACIONAL DE LOS AMANTES DEL TEATRO 2016.

Por Teresa Valenzuela

 

Encuentro_1

“Trainspotting, la vida en el abismo”

Buenas actuaciones, sobre todo las masculinas, con gracia, manejo del espacio, solvencia vocal y corporal; con una exigencia mayor de parte de la dirección de escena habrían logrado ser extraordinarias. Las situaciones de la obra pueden ser ridículas, obscenas, escatológicas, etc., y derivar por tanto a una aparente reacción jocosa, pero hay  un fondo patético y terrible que tiene que estar presente; no lo percibí. Sin embargo, no hay duda que es un trabajo teatral de buen nivel que mantuvo el interés y divirtió al público.

 

“Sin sombrero y con guarlapas”

La vida de un hombre y muchos hombres, los hombres de una región determinada; monólogo interpretado con gracias, entrega y talento. Un texto de factura profesional con muchos momentos conmovedores por su belleza y verdad. Una buena dirección de escena y claro, el resultado fue un trabajo logrado que disfrutamos todos. Y como dicen en mi tierra: “A según yo, quedaría más piocha si dejaran en la pista sonora nomás el acordeón”.

 

“Palitroches”

Muy buena idea basar su espectáculo en los juegos tradicionales para niños, pero me parece que les faltó explotar esa riquísima veta. Sería muy recomendable que hicieran una investigación más amplia que seguramente les ofrecería muchas oportunidades para que su espectáculo crezca en lo creativo. El equipo de trabajo se advierte lleno de energía y gusto por la escena, lograron que el generoso público se divirtiera.

Y también es bueno que recuerden que…”Un niño al que se razona desde la escena la conveniencia de ciertas conductas y al cual se le dan consejos explícitos, saldrá directamente a hacer lo contrario. Sin contar con que su simpatía por el espectáculo se habrá roto”.

 

“Hazú”

Nos propone de entrada el tema del abandono, es una gran idea, es algo que los niños comprenden y les importa. Nos presenta un lugar en donde están los juguetes que ya no son deseados, ni amados. Pero luego, desafortunadamente, toma la historia una tangente que es un camino trillado en el que los actores tratan de ubicarnos con dificultad en diferentes ambientes. Es bueno tener en mente que nuestra idea original, aunque no la logremos del todo, siempre será mejor que recurrir a lo ya probado y manido. Las actuaciones son meritorias y no carentes de gracia; un gran acierto es la música, adecuada, bien interpretada.

 

“A.B.”

¿Una improvisación sobre la obra? ¿Un ensayo? Escuchamos algunas frases ingeniosas, advertimos una idea que andaba por ahí y que parecía interesante; pero todo tenía una sensación de caos, un ritmo lento y desesperante. Además sin propuesta o trabajo corporal y vocal. Dio la impresión de que acababan de ponerse de acuerdo en “hacer algo”; nos aburrimos y lamentamos que lleguen al escenario este tipo de cosas.

 

“Tierra eres”

Ocuparse y reflexionar en nuestro teatro sobre el tema migratorio es indispensable, y este equipo de Irapuato lo hizo con seriedad y compromiso. Disfrutamos de actuaciones logradas en muchos momentos por su entrega y esfuerzo, aunque el enfrentamiento a un texto nada fácil por su abundancia y excesos metafóricos, les creo dificultades en ocasiones. Bien lograda la atmósfera requerida, sobresaliente la ambientación sonora. Hubo un falso final que desconcertó al público, talvez era la primera vez que lo hacían.

 

“Como si fuera esta noche”

Una ambientación escénica agradable, en tonos suaves y detalles que le daban un aire acogedor, hogareño. Esto contrastando con la narración  de una historia terrible de violencia hacía la mujer dentro de la obra; si fue deliberado me parece un acierto, porque  la sociedad aún considera el maltrato a mujeres   como algo “normal”, y en muchos hogares que parecen idílicos hay episodios violentísimos. El texto tiene un diálogo bien logrado, sencillo y bello. Las dos actrices lo interpretaron muy bien, con credibilidad y emotividad. La dirección tiene un trazo funcional y cuidado. En general fue un trabajo muy disfrutable, aunque el texto me dio la impresión de ser solamente un interesantísimo planteamiento, que me dejó esperando saber más. Si bien es cierto que la estructura dramática actualmente puede prescindir de alguno de sus elementos, de cualquier forma debe haber un cierre que no deje hilos sueltos. Me gustaría leer la obra.

 

“Vampiros mi musical”

Muy padre ver un equipo que disfruta de la escena y se divierte con un gran espíritu de juego. La idea del espectáculo es simpática, pero a mi ver la trama pide un ajuste y reordenamiento en los sucesos, y al diálogo le hace falta una limpiadita para que dejen los parlamentos qué más funcionan y eviten algunos que solo son paja. Es bueno recordar que cuando se hace parodia conviene el rigor para  evitar excesos que afecten el ritmo de la puesta en escena. El trazo escénico también podría ganar en creatividad, utilizar más las áreas del escenario, valerse de recursos tan lucidores y sencillos como el teatro de sombras; que además va mucho con historias de misterio. Cuidar el uso del micrófono y también ver la posibilidad de meter más canciones y trabajo coreográfico, pues se trata de  un musical.

 

“Nosotros somos Dios”

La memoria se pierde por enfermedad, decrepitud, o voluntariamente por conveniencia; y las  pérdidas empobrecen. Nuestros viejos dramaturgos no

hicieron su obra para que alguna vez se les haga una deslucida ceremonia como homenaje y así cubrir la agenda de alguna instancia cultural sin presupuesto; escribieron para que sus obras vivan en un escenario. Celebro que esta compañía nos haya presentado este trabajo de Wilberto Cantón, cuya obra, así como la de muchos de sus contemporáneos, tiene clara vigencia y aporta mucho a nuestra realidad. Disfrutamos de una puesta en escena con buenas actuaciones, destacó el trabajo de Laura Jaimes que sin duda es una gran actriz. La idea de puesta en escena es correcta, pero hubiera sido deseable un montaje más actual, entre otras cosas para evitar los riesgos de falla en la reproducción estilística de época. Una objeción: el uso de micrófonos, un actor de teatro no los necesita. Si bien es cierto que en ocasiones la pista sonora hacía difícil escucharlos, lo que se tiene que hacer es poner ésta en el volumen adecuado, o prescindir de ella, porque además no me pareció que fuera necesaria para reforzar momentos climáticos, las actuaciones  lograban solas la intensidad requerida.

 

“Esquirlas”

Este unipersonal escrito y actuado por Demetrio Ávila, me pareció un trabajo impactante por la cruda y terrible verdad que nos mostró, esta violencia que a veces queremos pensar que solo está en algunas zonas del país, pero que no es así,  el protagonista lo dice, las presencias oscuras “Están por todas partes”. Vivimos en un país en donde las personas “desaparecen” al amparo de la omnipresente corrupción y el contubernio entre autoridades y delincuentes. 

También fue impresionante la actuación, un reto enorme que Demetrio enfrentó con evidentes habilidades interpretativas, una poderosa presencia,  efectivísima proyección de imágenes y emociones, pero sobre todo con lo que más importa en el teatro: credibilidad. La escena con la madre moribunda fue profundamente conmovedora.

Pienso que el texto puede hacerse más contundente con un ajuste en el diálogo, esto además beneficiaría el ritmo y aliviaría de un exceso en las tareas escénicas al montaje. Sobre todo al final,  sentimos que la obra

terminaba después de la muerte de la madre, y de aquí se antojaba que el personaje saliera como entro, en pos de encontrar a sus seres queridos desaparecidos, o huyendo porque ahora el fuera el destinado a desaparecer.

 

“Amnistía”

Una propuesta de dirección interesante, con una disposición del espacio escénico acorde a la idea de puesta en escena, trazo pulcro y una economía de elementos usados creativamente; la estética era puntual y grata. Las dos actrices comprometidas con su labor escénica y entregando todo de sí.  Estuvo pesando en contra la dificultad vocal, la dicción sobre todo y las entonaciones que producían un ritmo monocorde; y es que la escritura de Genet no es nada fácil para cualquier intérprete. Pero el balance general es el de un trabajo hecho con dedicación y seriedad, con respeto a la escena.

 

“Abuelita de Batman” (Tlalpan).

Estos sabrosos y efectivos textos que todos los que hacemos teatro conocemos, fueron como siempre la base sólida para un trabajo divertido. Con actores unos más otros menos experimentados, y una propuesta de producción sencilla y funcional. Las exageradas pelucas eran muy vistosas y bien le iban al tono fársico de los textos, pero a veces les hacían sombra en la cara y no dejaban ver su gestualidad. Se sintió un tanto lento el ritmo. Lo que sí fue irritante y se les aconseja que lo cambien, fue el tono de voz que uso la actriz que interpretó a Amanda, puede ser igual de afectado pero sin llevarlo a esos agudos que además perjudican mucho la dicción. Me gustó, me divertí.

 

“Niñas de la guerra”

Cuando un trabajo es redondito y todo cuadra se produce ese placer que solo el teatro puede brindar. Y lo que se me antoja decir es: gracias. Gracias por un texto bello y de buena factura, gracias por las excelentes actuaciones (Alejandra Vega Valdivia soy tu fan), por la dirección cuya mano sabia y

amorosa se siente y no se ve (como debe ser); gracias por la ambientación cuidadosa, equilibrada; por la música en vivo…En fin, que experiencia tan gozosa.

 

“El reino de las galletas”

En la autoría de esta obra hay cierta gracia y una intención creativa en la idea de la historia, en el diálogo. Hubiera sido deseable que no se construyeran los personajes a partir de clichés, de estereotipos que ya están muy desgastados. También se advierte que hay intención creativa en el vestuario. El recurso del teatro de sombra es buena idea, pero quedó desaprovechado y las figuras que se hicieron no fueron claras en lo que representaban. Los actores se sienten con cierto oficio y gusto por estar en escena, pero se recomienda que sean dirigidos utilizando más el espacio, en composiciones por grupos, cambiando áreas, jugar la escena con creatividad; evitar los semicírculos en donde todos van diciendo sus parlamentos. Hay que recordar que el público infantil, más que otros, reclaman sorpresas, ingenio, más acción que palabras.

 

“Sumergido en mis zapatos”

Unipersonal cuyo intérprete cuenta con una presencia escénica enérgica y grata, sabe estar en escena y le gusta, tal y como lo dijo textualmente. También tiene una buena expresión corporal que fue en la que baso la interpretación de varios personajes, pero no pareció ir más allá para realmente encarnarlos y volverlos entrañables para el público; su presencia como actor destacaba sobre sus creaciones restándoles vida. 

 

“¡Solo baila! Cabaret” 

Alguna de las definiciones de espectáculo es: lo que al ser visto y escuchado produce deleite, asombro y emociones; pues todo esto nos hicieron sentir los integrantes de esta compañía. Nos brindaron un buen espectáculo, en donde destacó el baile, en coherencia con el nombre y tema de la puesta en escena. Muy puntual el cumplimiento de su propuesta, tanto en la historia como en la proyección de las coreografías, realmente era una invitación a bailar por el gusto de hacerlo, para cumplir la necesidad humana de expresarse, sin trabas de edad o de condición alguna. Todo esto dicho a partir de lo que sucedía en la escena, con las acciones; el verdadero lengua teatral. Realmente fue un trabajo muy logrado y lo disfrutamos mucho.

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